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Composición tema: la ficción
La paranoia, de Rafael Spregelburd. Dirigida por Rafael Spregelburd. Con Andrea Garrote, Monica Raiola y Rafael Spregelburd. En el Complejo Cultural 25 de mayo. Triunvirato 4440. Desde el 26 de abril.


“Somos la única especie capaz de imaginar lo que no ocurre.”

Rafael Spregelburd


Vamos al teatro esperando encontrar toda esa maravilla del arte escénico que nos gusta tanto, lo “en vivo”, lo que pasa ahora, en este lugar y que es irrepetible en sí mismo. Esa sensación mágica de experimentar una misma situación con los actores. Entramos en la sala. Sorpresa: una pantalla de cine en el fondo, dos dimensiones, personas filmadas, imágenes de lo que parece ser un submarino y su tripulación. ¿Qué intentan? ¿A dónde nos conduce esto? ¿Para qué?

Ficción dentro de la ficción. La obra va a trabajar en paralelo dos relatos: ciencia ficción en el escenario y un híbrido -surreal- entre telenovela venezolana y policial en la pantalla. El conflicto del primero se intenta resolver a través del segundo. El primer género aparece con todos sus elementos: el futuro, léxico propio, robots, alienígenas, científicos y militares; en el otro encontramos detectives, investigación, transexuales, muertes y, por supuesto, un asesino. La interconexión entre las dos historias nos abre interrogantes acerca de lo que es un relato, en qué consiste la ficción, por qué inventamos historias, por qué ponemos nombres a las cosas y cómo esos nombres limitan al objeto y también a nuestra visión.

El uso de la tecnología nunca resulta caprichoso, existe un equilibrio interesante entre lo que sucede en un ámbito y en el otro. Armonía que sostiene tanto la historia como el trabajo de los actores. De hecho, en este ir y venir entre la situación escénica y la filmada se encuentra la riqueza semántica de la obra.

La escenografía minimalista ayuda a resaltar la pantalla y los diálogos, a partir de los cuales los personajes se preguntan acerca de cómo se construye una ficción y de la posibilidad de la novedad en el arte. Tema, este último, que se asocia a varios motivos: la profesión de Julia Gay Morrison (Andrea Garrote) y sus “copiadoras” a las cuales ella copia a la vez para escribir como sí misma, Hagen, el matemático (Rafael Spregelburd) para el cual todo es posible de ser calculado, Beatriz (Mónica Raiola) que avisa si algo “ya fue hecho” y la sensibilidad personal de Claus (Pablo Seijo) que es lo único que parece funcionar.

En esta “obra de teatro” (la introducción de nuevos lenguajes cuestiona, a veces, los alcances de las denominaciones que utilizamos) hay que resaltar, además del trabajo de ensayo propio de esta actividad, tanto la labor cinematográfica previa a la obra como la de los actores, que interpretan uno o dos personaje en el escenario (Alberto Suarez es coronel y monja) pero por lo menos tres o más cada uno en la pantalla, todos con una elaboración acertada.

Rafael Spregelburd satisface finalmente nuestras esperanzas. La paranoia no solo cuenta con todo lo que fuimos a buscar al teatro sino que además condimenta la puesta con otro sistema de signos logrando una especie de Mamuschka de arte. Una de esas obras que además de hacernos pasar un buen rato nos dejan con la cabeza llena de ideas.

 
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