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Los géneros en la década cero
Para la historia del rock

El indie y el post-rock se establecieron como los géneros distintivos de esta década. Son los que dominan, en términos de Bourdieu, el campo intelectual. En este artículo se repasará su historia y sus exponentes más importantes: Arcade Fire y Sigur Rós.
 
 
Estamos llegando al final de la década y las publicaciones musicales no van a tardar en bombardearnos con encuestas sobre el mejor disco / canción / artista / show / video / etc. Es hora entonces de pensar qué es lo que nos deja esta década para la posteridad, cuáles fueron los artistas o los hitos discográficos que dejarán una marca, y cuáles fueron los géneros que surgieron, o que terminaron por afianzarse en lo que va del siglo.
 
La historia del rock suele estar delimitada, arbitrariamente, por períodos de diez años, y cada uno de estos períodos es fácilmente asociado a diversos géneros.
 
En los ’50 tenemos a Elvis y los orígenes del rock con las influencias del blues de Memphis; en los ’60 aparecen los Beatles, la explosión del rock and roll, los hippies, la psicodelia; los ’70 se debaten entre los excesos del rock progresivo y la rebeldía punk, pero también el surgimiento del hard-rock devenido metal; los castigados ’80 –que en el transcurso de esta década se recibieron de retro- nos regalaron el synth pop y el dark pop con exponentes como Depeche mode y The cure; los ’90 se dividen entre el grunge de Seattle y, océano Atlántico mediante, el brit pop de Manchester, Bristol, Sheffield y alrededores.
 
Por supuesto que los géneros en el rock son prácticamente interminables, pero aquí se presentan aquellos que, diría Pierre Bourdieu, dominan el campo intelectual. Los géneros, o mejor dicho sus exponentes más reconocidos, que gozan del respeto de los entes legitimizadores; hablando mal y pronto, la crítica especializada. Quedan afuera, entonces, bandas como U2 y Coldplay con su rock de estadio lleno, pantallas y luces; la figura del cantautor (songwriter), que estuvo presente en todas las épocas; el metal, que goza de un público de culto que mantiene en escena al género y todas sus vertientes (aunque generalmente confluyen en personas que se creen vikingos o caballeros medievales); y la música electrónica (mal que le pese a Pappo, sí es música) que merece un análisis aparte, paralelo al mundo del rock, aunque haya algunos importantes puntos de contacto.
 
Encontramos que sitios de internet como Rate your music, Pitchfork, All music guide y Discogs, presentan a dos bandas como las dominadoras de la escena, que funcionan como paradigma del género que constituyen. Estas son Arcade fire y Sigur Rós, que representan respectivamente al indie y al post rock, los géneros que terminaron de establecerse en el transcurso de la década aunque sus orígenes hayan sido previos.
 
Arcade fire
 
Antes de comenzar con la banda, veamos de qué se trata el género indie. Su nombre viene del término “independiente”, y se refiere a la independencia del artista respecto de las grandes compañías discográficas. Esto no comenzó en esta década, ya en los ’80 había circuitos alternativos (The Smiths, REM o Los redondos en nuestro país, surgieron así) alejados del público masivo, y orientados a aquellos que no se conforman con lo que sale en las FM y MTV. Podríamos ir más atrás aún y decir que Beethoven fue el primer músico independiente. Con esto podemos conjeturar que el indie no se define por una estructura musical, una temática abordada, instrumentos utilizados o un tipo de sonido distintivo. Lo que define el indie, lo que comparten sus exponentes, son las condiciones de producción. Pero esto cambió en cuanto las malvadas multinacionales vieron el negocio. El género fue devorado por las grandes corporaciones y los artistas indie ahora tienen un enorme y burlón sello de Sony o Warner en sus discos.
 
Arcade fire proviene de Montreal, Canadá, y está formado por el matrimonio de Win Butler y Regine Chassagne, además de un puñado de multiinstrumentistas que suelen variar en número. Fieles a la acepción original del término “indie”, la banda grabó y editó su primer EP en forma completamente independiente, ni siquiera había un sello en el disco. Prácticamente lo hicieron a mano. Fieles a la acepción original del término “indie”, no los escuchó nadie.
 
La cosa cambió con su segunda entrega. La titularon Funeral, no sin un dejo de morbo, ya que el disco es un homenaje a varios familiares que murieron durante el transcurso de su grabación. Lo editaron bajo el pequeño sello Merge y se convirtió en un éxito. Con un sonido cercano a los Talking Heads más desfachatados, la banda brilla por su riqueza instrumental y su frescura. Fueron apadrinados por David Bowie, quien fue invitado varias veces a sus presentaciones en vivo y hasta editaron un EP juntos que registra algunos de esos momentos. También U2 decidió hacer caridad (cuándo no) con los canadienses e invitó al grupo a ser su soporte durante un tramo de la gira Vertigo.
 
Consagrados prácticamente de la noche a la mañana, la banda continuó su carrera con Neon bible, un digno sucesor de Funeral; y un DVD, Miroir noir, que muestra los shows y la intimidad de la banda desde un ángulo original.
 
Sigur Rós
 
Es más difícil determinar los orígenes del post-rock. De su nombre puede desprenderse que es lo que viene después del rock. Y si estas ambiciones parecen exageradas, ciertos climas apocalípticos que distinguen su sonido y los nombres de algunas bandas (Explosions in the Sky) van aún más lejos: no vienen después del rock, vienen después del mundo.
 
El término fue popularizado por el crítico musical Simon Reynolds, quien dice del género que “utiliza instrumentación de rock para un propósito diferente al rock, las guitarras proporcionan timbres y texturas antes que riffs y power chords”. Las influencias que definen al género provienen del ambient (Tangerine dream), el rock progresivo (los aires floydeanos, las aspiraciones celestiales de Yes) y hasta la electrónica.
 
Sigur Rós comenzó su carrera en 1994, en Islandia. Hay algo de poético en el hecho de que Sigur Rós haya sido patrimonio exclusivo de los islandeses hasta 1999, y que en el año 2000, con la edición mundial de Agætis Byrjun (que, proféticamente, significa “Un buen comienzo”), dejen de ser un secreto para el resto del planeta. Su ingreso a la década fue a lo grande.
 
En su música se reflejan los climas fríos de su tierra natal. Sus canciones son extensas (o mejor dicho aletargadas), pero la característica principal de la banda es la voz de Jónsi, su cantante, guitarrista y líder. La novedad en este caso es la implementación de la voz como un instrumento más. Jónsi
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