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Si todos estuvieran escuchando

El músico británico, ex-cantante y compositor de Supertramp, se presentó en un Gran Rex lleno en su tercera visita a la Argentina para repasar los grandes éxitos de su vieja banda. Un show prolijo y emotivo a la vez.


Hace diez años que Roger Hodgson no edita un disco y desde que abandonó Supertramp en 1983 tan solo entregó tres álbumes como solista. Desde mediados de los ’80 que no logra un hit radial. Se había presentado en el mismo escenario un año atrás, por lo que la ansiedad del público no era un factor determinante para ir a verlo. Los precios elevados tampoco ayudaron. Sin embargo Roger volvió a tocar ante un auditorio lleno y la comunión con el público continuó intacta. A lo largo de todo el show, el músico inglés no dejó de conmoverse y sorprenderse con las muestras de afecto del público argentino (el clásico cantito “olé, olé, olé, Roger, Roger”), a quienes les retribuyó su cariño con –además de dos horas de música- un “debería contratarlos a todos y llevármelos de gira”.

El repertorio que Roger eligió se basó en los hits más reconocidos de Supertramp y casi no hubo lugar para su trabajo en solitario, apenas una canción de su debut como solista In the eye of the storm (1984), "Lovers in the wind"; otra de Open the door (2000), "Along came Mary"; y un estreno, "The awakening", con poco que envidiarle a lo mejor de su trabajo. No faltaron entonces "School", "The logical song", "Breakfast in America", "Dreamer", "It’s raining again" o "Give a little bit". Todos celebrados por el efusivo público, al que Roger no sólo hizo cantar, saltar y aplaudir, sino que además lo hizo silbar (no se asusten, nadie reprobó a Hodgson, el público acompañó con la introducción silbada de "Easy does it") y hasta chasquear los dedos (en el tramo final de "Lady", una de las sorpresas del show).
 
La voz de Roger se escuchó tan nítida como en los comienzos de su carrera, apenas se nota que el hombre ya tiene 60 años. La banda que lo acompañó sonó sólida y ajustada. La intención fue la de hacer las canciones lo más cercano posible al original, se trató de versiones fieles, casi como una banda tributo a Supertramp con un integrante de lujo. Apenas se limitó a aletargar el comienzo de "School" o de estirar las codas de "Breakfast in America" y "Dreamer".
 
Se destacaron los momentos en los que Roger interpretó canciones no tan comunes, como la ya mencionada "Lady", "If everyone was listening", o la balada "Don´t leave me now", último tema del último disco de Supertramp con Roger Hodgson en sus filas (Famous last words…, (1982)), sonó tan trágico como la despedida de Roger de su banda.
 
Pero el punto más alto de la noche fue cuando Roger interpretó sus trabajos más elaborados. "Hide in your shell" fue uno de ellos. La presentó como una canción que escribió en un momento difícil de su vida y esa desolación es lo que transmitió a lo largo de su complejo desarrollo. "Child of vision" es otro ejemplo perfecto del pop progresivo del Supertramp de los ’70, pero su obra maestra es, sin dudas, "Fool’s overture". La pieza de diez minutos, con esa gigantesca introducción de piano y sus dos partes épicas, fueron el cierre perfecto del show.
 
Después vinieron los bises y el final con "Give a little bit", su canción emblemática de la que dijo “esta es la razón por lo que hago todo esto”. Así se despidió del público argentino y volvió a agradecer “ustedes son tan apasionados, parece que voy a tener que venir todos los años”. Nadie le reprocharía que se le haga costumbre.
 
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