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Si estás entre volver y no volver

Se editó en forma oficial el DVD del concierto que Charly brindó en Vélez el 23 de octubre del 2009 en el que ofreció un repertorio plagado de sus grandes éxitos, sin muchas sorpresas, pero con una prolijidad que se extrañaba.

 
Los carteles que empapelaron la ciudad hace cosa de un año decían “Vuelve el más grande”, y podía verse la figura de Charly García, de espaldas, sentado ante un piano, con un spot de luz sobre su persona. Tan solemne y respetuoso como se merece el músico popular más trascendente de los últimos años. En definitiva, el único que puede hacerse cargo del título “el más grande”.
 
La campaña de prensa, ideada por Darío Lopérfido, apuntaba a construir una nueva imagen de García; limpio, prolijo, casi un prócer. Atrás quedaron las manchas de aerosol, los conciertos caóticos (aunque muchas veces brillantes), los escándalos, y lo más triste de todo: que García nos entregue su genialidad con cuentagotas.
 
Para esta nueva versión de Charly, el músico contaba con su “chaleco químico” (Hilda Lizarazu dixit), que lo mantuvo confortablemente entumecido por algún tiempo, como se lo pudo ver en Luján, el 30 de marzo de este año. Pero los efectos de las drogas “buenas” ya se desvanecen gradualmente, y Charly recuperó algo de su chispa perdida. Lo demostró en Lima y en Santiago de Chile, en los conciertos que inauguraron esta gira, y lo confirmó el 23 de octubre ante su público en el estadio de Vélez.
 
Será porque nos queremos sentir bien con un García bien vestido, bien peinado, y hasta con una panza saludable, arrancó la función. El set list que Charly ofreció se basó, principalmente, en sus más reconocidos hits. Un show para el oyente promedio, para el sector mainstream si se quiere. "Chipi-chipi", "Fanky", "No voy en tren" o "Cerca de la revolución" fueron, entre muchos otros, coreados por las miles de personas que asistieron al evento y soportaron estoicamente la insistente lluvia. Poco hubo de sus últimos años (cuatro o cinco canciones sobre un total de treinta), y no hubo tampoco mucho lugar para las sorpresas, pero pocos esperaban que el show se abra con "Operación densa" (de la banda de sonido de Pubis angelical, un magnífico preludio para la ocasión) o que incluya «Canción de dos por tres», otra de sus joyas olvidadas.
 
Muchas canciones giraron alrededor del momento que está viviendo García. "El amor espera" en donde Charly lanza un “yo me hago el muerto para ver quién me llora, para ver quién me ha usado”; la ya mencionada "Canción de dos por tres"en la que advierte “ya no quiero vivir así, repitiendo las agonías del pasado”; o el clásico de Serú Giran, "Llorando en el espejo", y su rotundo “la línea blanca se terminó”. Todas estas frases eran acompañadas por gestos cómplices de García hacia el público.
 
La banda, conformada por el power trío chileno que lo acompaña desde hace unos años y el agregado de tres “enfermeros” (García López, el Zorrito e Hilda Lizarazu), deslumbró. Sonaron ajustados y potentes, pero sobre todo, sonaron como una banda, algo que le estaba faltando a Charly. En sus últimos años, amparado en su concepto "Say no more” donde reinaba el caos, cada uno iba por su lado. Ayudó a todo esto la voz de García, que por momentos sonaba sorprendentemente recuperada, pocos notarían alguna diferencia entre su versión de "No soy un extraño" comparada con alguna de los '80.
 
También se cuidó la escenografía, pensando en esta edición en DVD, en la que aparecieron diapositivas de muy buen gusto proyectadas sobre el fondo del escenario, unas telas en el costado y un ingenioso juego de luces, todo en perfecta sincronía con la música. La lluvia le impidió que el espectáculo visual fuera completo, no pudo incluir a los integrantes de De la Guarda que planeaban hacer algunas de sus acrobacias durante el show.
 
El momento emotivo de la noche fue la presencia de Luis Alberto Spinetta para interpretar "Rezo por vos" mientras la lluvia caía con más intensidad (Charly le devolvería la gentileza unas semanas más tarde en el concierto del flaco justamente en Vélez).
 
El falso final fue con "Deberías saber por qué", la nueva canción de Charly que no desentonó entre los mejores momentos de su carrera. El verdadero final se estiró a causa del efusivo público que no dejaba de pedir que Charly volviera, y Charly que no paraba de volver al escenario. Fueron varios los bises que se agregaron a la lista de temas original entre los que incluyó una furiosa versión de "Rock and roll yo", "No toquen" y la inesperada "No se va a llamar mi amor".

Charly logró lo que pocos esperaban a esta altura de su carrera, un concierto prolijo, perfectamente editable y apto para el gran público, pero sin perder su genialidad. No se trata de un momento clave en la vida artística de Charly, pero sí de un testimonio imperdible para tener un pantallazo de lo que García representa para la música popular argentina. Su carrera se lo merecía.
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