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Cerati como un disco eterno



Cerati internado. Cerati grave. Cerati lucha por su vida. Los títulos de los diarios de toda latinoamérica dan cuenta de la gravedad del estado de salud de uno de los mayores referentes de la música popular argentina, aunque nunca se haya reconocido como tal, aunque muchos consideren que su nombre y la palabra popular (derivada de pueblo) no puedan convivir en la misma frase, aunque él mismo desconfiara de cierta terminología ligada a las culturas de masas.
 
Soda stereo se formó a principios de los ’80 cuando en los cafés y discotecas de Buenos Aires tocaban bandas que luego conseguirían la consagración como Sumo, Los abuelos de la nada y Virus. Fueron justamente estos últimos quienes compartieron más de una vez escenario con el emergente trío (que completaban además de Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti) y Federico Moura, líder de Virus, quien les produjo su primer álbum.
 
Titulado simplemente Soda stereo se editó en 1984. En él se incluían canciones bailables, pegadizas, con letras bastante ingenuas, aparentemente superficiales como “Te hacen falta vitaminas” o “Porqué no puedo ser del jet-set”. El sonido de este disco, bastante elemental desde lo tecnológico, fue rápidamente superado por Nada personal, su segundo álbum de estudio editado un año después, que incluía uno de sus más grandes hits “Cuando pase el temblor”. Con este disco, de mayor madurez compositiva, emprendieron su primera gira por latinoamérica, marcando un hito en la historia del rock en el continente y abriendo nuevos mercados para otras bandas que por esos días sólo transitaban el circuito de la ciudad y, los más ambiciosos se arriesgaban a las giras nacionales. Virus, Los enanitos verdes, Zas y hasta Los violadores utilizaron ese nuevo mercado para mostrar su música en los años ‘80.
 
Cuando en 1986 editan Signos se consolidan como una de las grandes bandas del rock nacional. Ya habían dejado de ser una promesa. Soda stereo muestra un trabajo en el que se profundizan las influencias británicas de la new wave, tanto en el sonido como en la estética. A su vez, Cerati reconoció haber estado bastante “colgado” durante las semanas de grabación. Más aún, un día antes de tener que entrar al estudio a grabar las letras, no había escrito ninguna. Él mismo cuenta que la noche anterior, se sumergió en la bañera de su departamento y así compuso de un tirón todas las letras del disco. De esta manera, nacieron “Prófugos” y “Signos”, que finalmente, dio nombre al álbum. Es el disco más oscuro e introspectivo de su carrera, sin embargo la excelente repercusión de público y crítica sigue en ascenso. La gira de presentación, los consagra: 22 presentaciones en 7 países y 17 ciudades diferentes, ante un total aproximado de 200.000 espectadores; un material que quedaría registrado en el disco en vivo Ruido blanco
 
De ahí en más la historia de Soda stereo y de sus integrantes sería otra. Por un lado, empezaron a convivir con la sodamanía desatada en gran parte de latinoamérica; por el otro, se convirtieron en un grupo exquisito, cuidando cada detalle hasta la obsesión. Fue Cerati quien promovió dentro del grupo la idea de no hacer más presentaciones televisivas ya que se veían obligados a hacer playback. Sin embargo, era tanto el impacto mediático que causaban que, por ejemplo, Televisa -el canal líder de México- empeñados en tenerlos como artistas exclusivos, por primera vez en su historia contrató a un grupo para tocar en vivo –con sonido directo, real- en sus estudios. Por esos días, además, fueron los niños mimados del “monstruo”, así llamado el temido público chileno en el Festival internacional de la canción de Viña del mar.
 
Los álbumes se sucedían y Soda stereo no detenía su crecimiento. Doble vida es grabado en E.E. U.U. y producido por Carlos Alomar quien había trabajado con artistas de renombre internacional como David Bowie y Paul McCartney, entre otros. Canción animal en 1990 les posibilita presentarse por primera vez en un estadio y ante una verdadera multitud, frente a cuarenta mil personas cerraron la Gira animal en la cancha de Vélez. También ese año batieron el record de catorce Gran Rex (sólo superado luego por Sandro) y al año siguiente se presentan gratis en la 9 de Julio ante 250.000 personas.
 
Cerati explica así, en pleno éxito, el momento paradójicamente ambiguo de la banda: “Es muy difícil encontrar objetivos claros después de semejante recepción. Estar parado ante tanta gente que corea tu nombre es una experiencia muy fuerte. Ahora hay que empezar de nuevo desde abajo”. Por supuesto, los rumores de separación se intensifican. No sólo por las declaraciones de este tipo sino porque las búsquedas artísticas de Cerati lo estaban llevando a explorar otros caminos. En 1992 edita Colores santos en coautoría con Daniel Melero quien fue un intenso colaborador de Soda stereo, sobre todo en la época de Canción animal.
 
Así, sólo o acompañado, Cerati persiste en la búsqueda de un sonido novedoso. El resultado fue Dynamo (1992), el disco más experimental, de culto para muchos fans y, a la vez, menos comercial en cuanto a cantidad de ventas y con un sólo corte de difusión, Primavera 0.
 
Después de esta experiencia habría un impasse entre los miembros del grupo. En ese tiempo Cerati edita su primer álbum solista Amor amarillo y, aunque insistía en que no se trataba de una separación, los rumores eran cada vez más intensos. Hasta que en 1995 aparece lo que, finalmente fue, el último álbum de estudio de la banda, Sueño stereo. A pesar de los intentos de mantenerse juntos, la despedida se realizó dos años después con dos shows a cancha repleta en el estadio de River Plate.
 
Tal vez, siendo consecuente con sus permanentes búsquedas, con sus tres primeros álbumes como solista (el mencionado Amor amarillo, Bocanada y Siempre es hoy), Cerati buscó diferenciarse de Soda stereo, intentó encontrar su identidad como músico en solitario, se arriesga a romper con el formato de canción pop y se vuelca a la música electrónica. El resultado, como era de prever, fue desparejo. La calidad seguía intacta y los intentos era bien valorados, sobre todo por la prensa especializada. Sin embargo, el público no lo acompañaba de forma masiva. La historia cambió con la edición de Ahí vamos en 2006. Éste es un disco con el que decide dejar de lado la experimentación con la electrónica y vuelve a armar una banda con el sonido de guitarra al frente. La potencia rockera es lo que lo reconcilia con su público, su imagen comienza a cobrar entidad y peso como solista y de a poco va quedando atrás la sombra de Soda stereo.
 
Otra vez las paradojas, el mismo año que consigue un reconocimiento como músico más allá de Soda stereo acepta lo que tantas veces había negado: el regreso con su banda histórica. En 2007, entonces, anuncian cinco shows en River (que estuvieron colmados de público) y una gira por latinoamérica. Un año duró el regreso. Doce meses en el que ratificaron su romance con el público, y que seguían siendo una banda multitarget: en los conciertos podían verse tres generaciones de una misma familia. Luego, cada uno volvió a sus proyectos.
 
Gustavo Cerati editó el año pasado Fuerza natural, un álbum que él mismo denominó de viaje, rutero. Es más, grabó los videos de las canciones que lo integran como si fueran cortometrajes enlazados en los que se lo ve a él solo manejando su auto por una ruta y escuchando su música. Un disco luminoso, potente y sutil a la vez que parecía encontrarlo en su mejor momento musical y personal. Parte de la letra de la canción que da nombre al disco dice: tengo todo por delante / nunca me sentí tan bien”. Con ese espíritu estaba presentándolo por latinoamérica cuando una descompensación, producto de un accidente cerebro vascular después de su concierto en Venezuela detuvo sorpresivamente su marcha.
 
Es cierto, que una semblanza de Gustavo Cerati no puede escribirse sin hacer alusión a Soda stereo, la banda que marcó su vida para siempre. La banda que provocó una bisagra entre sus días de adolescencia como guitarrista en la Iglesia San Roque en Villa Urquiza (de la que lo echaron cuando le compuso un canción a Baco, dios romano del vino) y su brillante carrera como músico profesional, consagrado y respetado.
 
Pero, sobre todo, no puede escribirse sin mencionar que la suya es una vida de rutas, caminos, cielos y aeropuertos transitados una y otra vez. Lugares que visitó y revisitó siempre con la misma promesa que marcó el regreso de su banda: Me verás volver. Que así sea.
jorge orrego freire
dice:

va tener que pasar, cerati se ira y con el se ira la más grande figura de los ultimos 30 años del rock , pero yo me encargare de hacer perdurar su imagen y musica atraves de mis hijos que lo ven como si fuera de otro mundo , un mundo elegante como fue siempre su vida , y , también el más grande guitarrista del hemisferio ( ciudad de la furia mtv) nadie puede negarlo ... se va un genio , "ave cerati mortuori te salutant"
03.04.11


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