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Un hijo afortunado

John Fogerty en Argentina 2011. Interpretado por John Fogerty, guitarra; Matt Nolen, teclados, guitarra y mandolina; Hunter Perrin, guitarra; Billy Burnette (de Fleetwood Mac), guitarra; Kenny Aronoff, batería. Estadio de Luna Park. 12 y 13 de Mayo de 2011, 21.30hs.

 

“Soy como un niño de veintidós años de edad, en una nueva banda tratando de llamar la atención y romper, porque la gran mayoría de la gente nunca me ha visto tocar en vivo.”

John Fogerty, 1967.
 


La mayoría de las veces que uno rememora a una gran banda de rock / pop de tiempos pasados lo hace teniendo en cuenta a todos sus integrantes o, en ciertos casos, a unos más que a otros. Siempre existió (y existirá) la cabeza fundadora del grupo, el carismático o la dupla fundamental para que ese mismo grupo funcione. Sin embargo, ocurre al mismo tiempo que uno considere que, más allá de la prevalencia o importancia de un personaje por sobre otro, la banda jamás hubiese existido sin el aporte de todos, tal como ocurre con casi todas las bandas pop más reconocidas y admiradas por todos (The beatles, The rolling stones, Pink Floyd, Guns N’Roses y millones de etcéteras). Pero como ocurre con la vida en general, toda regla tiene su excepción (y toda excepción confirma la regla). Una de estas fenomenales excepciones es, indudablemente, el caso de John Fogerty y Creedence Clearwater Revival.
 
Como fundador, principal y único compositor (tanto en letra como en música) y dueño de una de las mejores e inconfundibles voces de la música popular del siglo XX, John Fogerty lleva consigo todo lo necesario para formar una banda de rock and roll fuertemente estadounidense. Aquí sí puede afirmarse –con total crudeza y soberbia- que él fue y es lo esencial. ¿El resto? Simples ejecutantes de instrumentos que son inevitablemente necesarios para producir eso llamado música.
 
Esto no es como el pasado noviembre de 2010, cuando grandes afiches empapelaban la ciudad con el aviso “Creedence Clearwater Revisited”, pretendiendo convencer al espectador de que un acontecimiento único ocurriría en la Argentina. Quien haya asistido a ese recital creyendo que vería y escucharía en vivo a la música de Creedence como nunca en su vida, ha cometido un gravísimo error. Sin embargo, este año dios fue bondadoso y ofreció una oportunidad para redimirse y escuchar al verdadero sonido de Creedence los pasados 12 y 13 de mayo en el estadio Luna Park.
 
21.30 hs. es el horario pautado para que todo empiece. A pesar de ofrecer entradas que iban desde los $ 220 hasta los $ 500, el estadio se encuentra repleto. Principal y esperablemente por personas de 45 años para arriba, pero los jóvenes y adolescentes tampoco escasean. Mientras las ansias aumentan y el artista se hace rogar, la música que suena de fondo no es de otra banda u otro músico como suele ocurrir en el 99% de los recitales, sino que es la mismísima música de John Fogerty: un extraño pero muy efectivo recurso para aumentar las expectativas.
 
21.45 hs. Las luces del estadio se apagan y todos entran en shock. Un momento único e irrepetible está a punto de suceder y todos los sentidos necesitan estar completamente despiertos. Tanto el campo como las diferentes plateas se ponen de pie, aplauden, chiflan y gritan de emoción y estupefacción. El personaje de camisa a cuadros cual leñador aparece, la música comienza y el primer tema que suena es “Hey Tonight”, tan acertado en ritmo y energía como en el simple título del tema. La voz de Fogerty es intocable: pareciese que el tiempo, los vicios y los cambios no hubiesen pasado por ella.
 
La banda se presenta compuesta por un total de seis músicos (incluido él), con tres guitarras, un bajo, una batería y un teclado. Y resulta algo raro ver a Creedence así de armado, moderno y poderoso tanto en puesta en escena como en sonido. Ese sonido pelado de los ’60 ya quedó atrás y ahora se renueva con mejores y nuevos instrumentos, pedales y mezclas que antes eran imposibles de pensar. El tempo de los temas se acelera y se siente tan retro como actual, tan sesentoso como moderno, y, sin embargo, esa voz suena como siempre, como nunca.
 
Lo bueno que tiene Creedence es que todas sus canciones suenan familiares, a pesar de ser la primera vez que uno las escucha. Esto se debe seguramente a su corta carrera de cinco años y cinco discos. Corta y eterna al mismo tiempo. Todos los hits y los temas que no lo son sonaron en estas dos noches: “Green River”, “Looking Out My Back Door”, “Proud Mary”, “Midnight Special”, “Travelin’ Band”, “Have You Ever Seen The Rain?”, “Down On The Corner, Up Around The Bend”, “Fortunate Son” y el conteo sigue y sigue.
 
Un momento clave, inesperado y emotivo ocurre de repente: John Fogerty cuenta (en un perfectamente entendible inglés californiano) una historia de un fan argentino -Lucas- que vendió su guitarra para poder asistir al concierto. Tras estas palabras y unas más (como “Yo no sé si vendería mi guitarra por ir a un concierto” o “Lucas, yo creo que es tiempo de que recuperes tu guitarra”) el envidiadísimo fanático sube al escenario y pasa por lo que sin lugar a dudas será una de las mejores experiencias de su vida: recibir una guitarra firmada por su ídolo. Lucas llora y se abraza con Fogerty, la multitud aplaude (y hasta insulta) más que en ningún otro momento de la noche. Será ese mismo Lucas quien, sobre el final del recital, ocupará el septimo lugar como músico en el escenario. Un pobre desafortunado …
 
Después de casi dos horas de música y energía únicas, imparables, la cosa va llegando a su fin… pero no del todo. Un bis y dos temas, otro bis, y otro bis. Y un regalo maravilloso: una fogertiana versión del gran éxito “Pretty Woman” de Roy Orbison. Luego un bis y dos temas, otro bis y el show cierra finalmente con otro gran e inesperado cover, “Good Golly Miss Molly” de Little Richard.
 

El escenario se viene abajo, la gente aplaude y grita de pie, las lágrimas caen de los ojos y el héroe de la camisa escocesa saluda fervientemente. No se puede ni se quiere pedir más. Lo conseguiste, John: emocionaste, sorprendiste y conquistaste como nadie. El trofeo del old rockstar es tuyo.  

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