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El arte de la danza y la crítica
Tanto en los medios impresos como en los virtuales se publican muchos escritos de difusión sobre danza (la mayoría a modo de cartelera) pero muy pocos de análisis. Es escasísima la cantidad de sitios en donde se puede acceder a textos críticos, especialmente si se trata de danza contemporánea.



En diarios o suplementos impresos es mínimo lo que aparece y, normalmente, lo encontramos dentro de la sección “teatro”. Se encuentran con mayor frecuencia críticas de obras presentadas por el ballet contemporáneo del teatro San Martín que pertenece, por decirlo de algún modo, al círculo más institucionalizado de la danza en Buenos Aires. Sin embargo, no existen prácticamente notas sobre el circuito (ya no tan) under de la ciudad.
 
Luego de una ardua e improductiva búsqueda en medios impresos se van a examinar aquí dos críticas de la obra Hasta que se agota, dirigida por Fabiana Capriotti, que aparecieron en medios virtuales.
 
Uno de los textos fue escrito por Marysol Falbo y publicado el día 8 de septiembre de 2011 en una página llamada Crítica teatral (http://www.criticateatral.com.ar), la cual se dedica, como su nombre lo indica, principalmente al teatro. El otro pertenece a un blog específico de danza titulado Craneapolis (http://craneapolis.blogspot.com/2011/09/hasta-que-se-agota.html) y fue subido el 9 de septiembre del mismo año.
 
Por lo que se lee en el currículum de la página, la autora del artículo de Crítica teatral es periodista de cultura y espectáculos pero no tiene, en principio, ningún conocimiento especial en danza. Su nota es muy breve, apenas unas quince líneas.
 
El título de la misma, “Capacidad y rendición”, (entendiendo se que relaciona con el título de la obra de Capriotti) apunta solamente a un cansancio físico del bailarín. Este rasgo lo refuerza con otras frases a lo largo del texto: “cansancio extremo de los intérpretes”, “reiteración de movimientos”; cuando, en realidad, el agotarse no se refiere solamente a una actividad física de los intérpretes, sino a saber cuándo una acción ha dejado de tener sentido para los performers (y, por lo tanto también para el público).
 
Falbo describe la escenografía y el vestuario, pero no se detiene a examinar la razón por la cual están ahí esos elementos y no otros. No existe en su nota ninguna referencia a la coreografía salvo cuando habla de “La plasticidad y las múltiples figuras al ras del piso” que dan “atractivo y vigor a la pieza”. No analiza el modo en que están armadas esas figuras, de qué se componen, si se repiten o no, etc. Ni siquiera comenta que es, en su mayor parte, una danza improvisada. Dato que no puede faltar en un comentario acerca de la obra ya que es parte más que significativa de la misma.

La crítica de Craneapolis es, en principio, más larga. No aparece el nombre de la persona que la escribe pero el blog se dedica exclusivamente a la difusión y al tratamiento de temas relacionados a la danza contemporánea.
 
La nota no posee un título propio pero comienza por un pequeño comentario sobre el título de la obra de Capriotti relacionándolo con una “continuidad hasta el final”, con una “entrega”. Desde el comienzo pone atención al lenguaje improvisado llamando a la coreografía “vital y espontánea” y se ocupa de describir el tipo de movimientos que realizan los intérpretes.
 
No se hace referencia en el texto al vestuario y tampoco, aunque sea mínima, hay una descripción exhaustiva de la escenografía. Sin embargo, se la nombra para relacionarla con características propias de la danza y con lo que sucede en el principio de Hasta que se agota. A partir del análisis de estos elementos y del movimiento que realizan los performers da una posible (e interesante) lectura de la obra. Se detiene a pensar alrededor de las diferentes propuestas de la misma, como por ejemplo, el tema del reemplazo de los cuerpos que en la crítica de Falbo estaba solo descripto: “la corporeidad como un lugar que se habita. Por eso, estos cuerpos que bailan (…) son ´reemplazados´ por otro cuerpo que adopta su misma figura”.  
 
Ninguna de estas notas pone atención en otras obras de la directora o en su historia en la danza. La crítica de Falbo es básicamente descriptiva y carente de un análisis profundo. No está claro si esto se debe a la intención de que pueda acceder a ella también un público no experto o a un simple desconocimiento de la materia. La autora no ofrece ninguna lectura ni apreciación propia más que la que se asoma a través de la utilización de algunos pocos adjetivos. El texto de Craneapolis, en cambio, es descriptivo y claramente interpretativo. Se nota que el/la autor/a de la misma conoce más en profundidad el tema y se dirige a un público un poco más entendido o, por lo menos, más interesado en la danza.
Silvia Andrea Arriola Verbik
dice:

Hola, Magdalena. Muy interesante tu artículo. Es la primera vez que leo la revista, ya que quiero inscribirme en la Maestría en Crítica y difusión de las Artes y vi el link. Me formé como bailarina y actualmente soy docente de Literatura. Opino que el problema que planteás se debe a que, muchas veces, los profesionales de la danza desconocen la estructura de los géneros discursivos apropiados para la crítica, como la reseña, por dar un ejemplo. O viceversa, los especialistas en comunicación, no poseen conocimientos sobre danza. Un saludo y los seguiré leyendo.
18.10.11


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