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De juglares y cruzados
Ensamble de música medieval Labor Intus Occursus, dirigida por Germán Rossi. Intérpretes: Germán Rossi (zanfona, dulcimer), Heléna Cánepa (soprano / trompa marina), Matías Albornoz (barítono), Nora Ruiz (contralto / flautas de pico), Ana Clara Cejas (flautas de pico), Matías Almirón (percusión) y Eleonora Wachsmann (ravel / guitarra latina)



La sala se encuentra a oscuras. Desde un costado del escenario empieza lejana, a sonar una música. Al ritmo de las cuerdas y golpes de percusión, comienzan a aparecer en escena, las primeras voces femeninas. Y cuando se encienden las luces, los espectadores se encuentran ya inmersos en otra época.
 
El ensamble de música medieval Labor Intus Occursus se ha presentado este año durante los meses de marzo y mayo respectivamente en La Manzana de las Luces, el casco histórico de la ciudad de Buenos Aires. En el ciclo denominado Música de la Edad Media y del Renacimiento el ensamble dirigido por Germán Rossi, compartió también escenario con el grupo de música renacentista, Albada.
 
Este grupo musical se compone principalmente por cantantes e instrumentistas que recrean el repertorio de la música de diversos períodos. Durante la primera presentación titulada “Reis trobadors: Alfonso X de Castela e Don Denís de Portugal” se asiste a una serie de obras profanas, que remiten a las cortes ibéricas de la segunda parte del siglo XIII e inicios del XIV.
 
En el repertorio ejecutado, por un lado se interpretan obras pertenecientes a Alfonso X el Sabio, a quien se le atribuye el cancionero de las Cantigas de Santa María donde tienen lugar lo religioso y lo profano, y por otro un conjunto de obras pertenecientes al rey Don Denis de Portugal, una de las compilaciones más abundantes de los trovadores gallego-portugueses. Este repertorio abunda en alusiones picarescas, especialmente en las cantigas de amor, así como en aquellas dedicadas al amigo, interpretadas en su mayoría por voces femeninas.
 
La propuesta  en escena del Ensamble incluye además de la ejecución musical, la representación teatral, así como también la reconstrucción de instrumentos musicales de época y el diseño del vestuario. Entre los instrumentos que acompañan a las voces se encuentran principalmente los de cuerda punteada; guitarra latina, cítolas y citolones (instrumentos antecesores del laúd) trompa marina y rabel (perteneciente a la familia de las cuerdas frotadas) flautas, zanfona y dulcimer, como también un grupo de instrumentos de percusión.
 
Durante su segundo espectáculo, el tema aborda la llegada de un grupo de juglares a la corte de Castilla. Ambientado en la corte hispana, tienen lugar un conjunto de piezas que intercambian el canto monódico con la polifonía del siglo XIII, así como también lo exclusivamente instrumental, relacionado con las fiestas y las danzas populares.
 
El concierto tiene, además, algo de pedagógico. El director explica entre acto y acto el sentido de aquello que se canta y el contexto particular en que se realizaba. A través de un profundo estudio estilístico, el Ensamble logra revivir y proveerle música a un grupo de poesías, en su mayoría desconocidas. Los principales trovadores traídos a escena son Marcabru, Folquet de Marselha, Guillem de Cabestany y Jaufre Roudel.
 
Como en una plaza medieval cualquiera, hacia el final del concierto el grupo se baja del escenario y se mezcla con los espectadores. Comienza a sonar la música y los integrantes invitan a bailar al público, como también a entonar una serie de melodías que se repiten. Y entre frases musicales alternadas al modo de pregunta y respuesta, el concierto adquiere en su conjunto un aire de celebración, sintiéndonos temporalmente transportados a las cortes de la Edad Media.
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