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Volver al cuerpo
Solos con la danza, ciclo organizado por Gustavo Soto. Con Marcela Chiummiento, Viviana Vasquez, Marisa Troiano, Lucía Fucci, Helena Wroblewski y Gustavo Soto. En el Petra Teatro. Güemes 4382. Funciones: domingos 18 y 26 de agosto, 18 hs. Entrada general: $40.




La sala del Petra Teatro es pequeña. Si uno llega sobre la hora las opciones de ubicación son mínimas: o el fondo, que implica una lucha durante toda la obra entre la propia mirada y las cabecitas de el resto del público, o bien adelante, a veinte centímetros del escenario. Usualmente se elige la primera opción por esto de que es importante que los críticos puedan apreciar el cuadro completo, que logren mantener cierta distancia (¿necesaria para el análisis?) para poder observar el espacio en su totalidad, y demás cuestiones atinentes a la tarea. Sin embargo, esta vez, en un rapto impulsivo, la segunda opción resultó atractiva, muy cerca de las tablas.

Cuando se está casi dentro del espacio se vuelve al cuerpo. Fundamental. La mirada fue despegándose de la imagen completa, al modo de pantalla de cine, y se introdujo de lleno en el cuerpo en movimiento, en los músculos, en los gestos. La percepción, esta vez, fue más táctil que visual. (A veces hay que darse estos lujos.)

La propuesta de Gustavo Soto para este espectáculo, Solos con la danza, consistió en reunir a cinco jóvenes coreógrafos e intérpretes locales para que cada uno muestre el trabajo de investigación que está haciendo alrededor del movimiento.

Fue especialmente en los dos primeros solos, “Monólogo de pocas palabras” a cargo de Marcela Chiumento e “Invasión” con la interpretación de Viviana Vásquez y dirección de Paralela Compañía de Danza, donde esta visión táctil se hizo potente. Ambos trabajos, tan íntimos y tan generosos. Chiumento propone a partir de movimientos pequeños pero intensos, una búsqueda de lo singular, de un movimiento que salga desde adentro del cuerpo y que sea propio, verdadero. Vásquez utilizando frases más enérgicas, y frenéticas por momentos, transmite la sensación de querer sacarse algo de encima, pero al mismo tiempo de resignación ante eso que arremete. El acompañamiento sonoro de un texto en off que no se escucha claramente, que se interrumpe, aporta una extrañeza especial al solo.

El tercer trabajo llamado “Visiones” tiene coreografía de Helena Wroblewski e interpretación de Natacha Israeloff. En una clave mucho más técnica que las demás propuestas, este solo con música de Benjamin Britten parece querer mostrar principalmente la destreza de la bailarina, y lo logra, cabe aclarar. Se distancia, sin embargo, de los otros trabajos ya que se pierde un poco en “Visiones” el elemento personal y propio que está muy presente en los demás solos. De todos modos, la razón de esto quizás resida en que constituye un fragmento de una obra mayor, que lleva el mismo nombre, estrenada en el 2010.

“Reflexionando sobre el artefacto…” es el cuarto solo y está a cargo de Lucía Fucci, tanto en la idea como en la interpretación. Es el único en el que se invita al público directamente a reflexionar sobre la danza contemporánea, práctica tan difícil de definir mediante palabras aún para los que saben del tema. El movimiento aparece aquí casi como una excusa para hablar de la obra de arte y de lo que ella implica. En tono irónico y humorístico, logrado, entre otras cosas, por el vestuario y la música muy bien elegida, Fucci nos acerca al juego que implica este hermoso oficio.

Cierra la muestra el solo de Gustavo Soto, “Un cuerpo…". Este trabajo está en una línea más parecida a los dos primeros, aunque la apuesta está más dirigida a la puesta en escena que al movimiento en sí mismo. Toma mucha importancia en esta coreografía el diseño de luces y el objeto con el que Soto se relaciona en la escena generando un producto más plástico que de movimiento. Muchas fotos quedan en la retina.

Solos con la danza
es una buena oportunidad para ver en una sola obra lo variado de la escena de la danza contemporánea argentina.



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