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La importancia de llamarse Hitchcock
Love from London (2013), de Robyn Hitchcock. Yep Roc Records.



A diferencia de Alfred Hitchcock que no dejaba misterio sin resolver en sus películas, la obra musical de Robyn Hitchcock sigue siendo todavía una incógnita para el público masivo. Ambos artistas, que comparten sólo el apellido, son considerados maestros en su campo pero su legado fue acogido de forma opuesta. No es común que el nombre de Robyn Hitchcock aparezca en las enciclopedias más populares sobre música rock, aunque sus discos cuentan con el beneplácito de la crítica y el pequeño pero fiel público que lo sigue. Contra todos los pronósticos, su música nunca pudo transponerse a una esfera más amplia y su nombre puede aparecer en la lista de aquellos artistas llamados de culto. Su más reciente disco Love from London editado por el sello independiente Yep Roc Records, es otra pieza fundamental en la carrera del músico en la que se condensan nuevamente las letras surrealistas, con las bellas melodías pop/rock y cierta crítica social.
 
La reputación de Robyn Hitchcock como artista comprometido con su música, la cual permanece lejos de la manipulación discográfica, se sustenta a base de hechos verídicos y Argentina fue testigo de uno de sus gestos más radicales. El año pasado el cantautor inglés realizó una presentación gratuita en el pub La Cigale, y ante la imposibilidad de continuar con su show, ya que la banda principal se encontraba ensayando en la sala contigua y el sonido producía molestia, el artista decidió seguir su recital en la vía pública. Una actitud similar a la del compositor minimalista Steve Reich que el año pasado continuó su show en la Usina del Arte con linternas frente al apagón que dejó la sala a oscuras.
 
Este año Hitchcock cumplió sesenta años y decidió lanzar su disco solista número 19, cuya tapa, una pintura realizada por el artista, ubica al oyente en contexto. Se puede ver un gran ojo con pies y brazos, que sostiene un cartel que dice “Bank” (banco), todo teñido de un verde que alude al cambio climático. El Banco Mundial fue denunciado por organizaciones que defienden el medio ambiente por financiar los combustibles fósiles que aceleran este cambio. Sin embargo, Love from London no es una obra pesimista sino que, tal como afirma su título, se trata de un disco de amor, y  el mismo verde que remite a la naturaleza destruida puede interpretarse como un signo esperanzador.
 
El álbum, que cuenta con la producción de Paul Noble, comienza con “Harry’s Song”, una canción con una melodía melancólica provocada por un teclado y en cuyo estribillo el músico alterna su voz con una corista. “Nada te tortura más que saber cómo podría haber sido”, se lamenta Hitchcock. Pero en la segunda canción, las cuerdas reemplazan a las teclas y la letra se vuelve más optimista. A su vez, a medida que el álbum avanza, comienzan a aparecer las letras surrealistas típicas en el repertorio de Hitchcock.
 
Las influencias musicales también se dejan ver en el disco. “Stupefied” recuerda al Lennon solista, mientras que los primeros acordes de “Devil on a String” rememoran a “Peter Gunn” de Henry Mancini pero en la versión de The B-52s bajo el título de “Planet Claire”, para derivar pronto en una potente canción de rock alternativo. No es casual que algunos sonidos que remiten a la década del 90 aparezcan en el disco. El compositor, que el año pasado afirmó en Página/12 que pasó los '80 recuperándose de los '70 y los '90 de los '80, conserva todavía algunos sonidos anacrónicos en su música. Sin embargo, esto no hace mella en el producto terminado, ya que la música de los '90 comenzó a ser revalorizada y por ende, el aporte de Hitchcock resulta pertinente para los tiempos que corren.
 
De las diez canciones que componen el álbum se destaca también “Fix You”, la más hitera del disco, lo cual deja en claro que el cantautor no evita al mainstream, sino que éste lo evita a él. Sin embargo, no es extraño que la canción no sea la más apta para las radios, ya que la melodía pegadiza es acompañada por una letra de denuncia. “Estoy respirando aire/ estoy respirando polvo/ te estoy dando una de las cosas en las que puedo confiar/ ahora que estás arruinado, ¿quién te va a arreglar?”, es una de las líneas más explícitas sobre los fuertes daños provocados por el capitalismo en el clima.
 
Finalmente, en “Death and Love”, Hitchcock le vuelve a cantar al amor y a la muerte, dos de sus temas recurrentes a lo largo de su carrera, pero siempre evocando ambos desde el surrealismo de sus letras. El álbum finaliza con “End of Time”, una canción de seis minutos y medio, en cuyo estribillo repite “tómame, tómame, estoy listo para el fin de los tiempos”. Una composición que resume muy bien el espíritu del disco, tanto desde lo musical, una melodía simple producida por su guitarra y una máquina de ritmos, como desde la letra que refleja optimismo ante el pesimismo del presente. La canción finaliza con el sonido de las olas y el viento, lo cual deja en claro las preocupaciones de Robyn.  Love from London debe ser considerada una obra fundamental en la carrera del artista, un disco que demuestra que a pesar de las adversidades, la salvación se halla siempre en el amor.
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