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Cuadrado rojo sobre fondo negro (La representación que incomoda)
Moralamoralinmoral, dirigida e interpretada por Brenda Lucía Carlini, Agustina Fitzsimons, Milva Leonardi, Marta Salinas. En Espacio Callejón. Humahuaca 3759. Funciones: miércoles 21.45 hs. Entrada: $80 y $50.



Un cuadrado rojo se desprende del piso negro, resalta. Delimita. En este cuadrado rojo todo puede pasar. Dentro de sus límites, está permitido traspasar todos los demás límites. Los individuales, los grupales, los sociales. Los límites de la sensibilidad, de la representación, de lo aceptable, de lo tolerable.

Esta zona colorada recorta un espacio escénico dentro de la escena misma. Las intérpretes esperan afuera y cuando les toca, entran y son otras: soldados, bailaoras, toreras, niñas. Los diferentes objetos que traen del afuera les van a servir para ir transformándose en distintos seres. Durante todo el trabajo van a proponer juegos absurdos pero extrañamente reales. De tan reales, incómodos. De tan incómodos, graciosos. De tan graciosos, extraños otra vez.

Al inicio, se ve a las cuatro mujeres con bigote: una da órdenes que las demás acatan al extremo del ahogo, las hace saltar, correr, hacer flexiones. Cruzan esa exigencia desmedida del cuerpo con la inmensa delicadeza de unos huevos que pasean entre dos pies que no paran de moverse. Los huevos no se rompen, pero estuvieron a punto. Están caminando por los bordes, están forzando las cosas, pero todavía no es tan grave. Entonces, comienzan a hablar del aborto, tema ríspido, si los hay. Pero lo hacen de un modo liviano, chistoso, combinándolo con una serie en donde revolean sus pelos con música heavy metal de fondo. El espectador se descubre riéndose y es raro. No es un tema para reírse. Esta incomodidad no va a hacer más que aumentar. Más adelante, ellas continúan, se malinterpretan adrede, se gritan. Exasperan y desafían. Están midiendo hasta dónde se puede soportar.

Una intérprete se adelanta, sus palabras dulces y un bonete de fiestita de cumpleaños prometen un momento agradable. Pero el globo se pincha rápidamente. El discurso sube de tono: lo que era amable se vuelve, primero, amargo, luego inconveniente, después incorrecto, más tarde, insolente y finalmente, desvergonzadamente irrespetuoso. Siguen inquietando en el umbral de la aceptabilidad.

Cada situación es llevada hasta el extremo del ridículo. Aprovechan que están dentro del cuadrado rojo en donde se puede bailar un pas de quatre en tetas, putear, tocarse, apoyarse, sin que haya ninguna repercusión al respecto. El público vuelve a sorprenderse de los tópicos que le sacan sonrisas.

El vestuario sencillo, un jean y una remera, indica que ellas son simples personas, como cualquier otra. Así, cada uno de los juegos que proponen las cuatro mujeres pone a prueba, también, los límites del espectador. Apelan a sus propias incomodidades. Ahora bien, del otro lado del escenario, no hay un cuadrado rojo, pero existen otras armas (y son potentes). Los que están ahí, saben que están ante una representación, y fácilmente, acuden a la risa catártica y salvadora para escaparse. Y está bien que así sea. Por algo están ahí, sentados del otro lado, pero…¿es posible? ¿se logra huir del todo?

Esta obra fue una de las siete elegidas (de 150 proyectos) por la Bienal de Arte Joven Buenos Aires 2013 para financiarla y facilitar su presentación en el circuito de la ciudad. Cuenta con la tutoría de Random Creativos en colaboración con Carlos Casella. Moralamoralinmoral es el primer trabajo de este grupo de chicas que está terminado la Licenciatura en Composición Coreográfica con mención en Danza-Teatro del IUNA y, como tal, muestra que la danza argentina se está gestando un interesante futuro.
Silvia Pascual
dice:

Excelente comentario-descripción de las vivencias en esta obra.
16.04.14


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