Búsqueda
críticas
Por siempre adolescente
Bestia Bebé + 107 faunos, en MOD Variete Club. Dirección: Balcarce 563.



Calor. La muchedumbre amontonada sin espacios libres para pasar, moverse ni siquiera respirar. El humo del cigarrillo se mezcla con los perfumes mientras se apuran, en especial, los vasos de whisky, algunas botellas de cerveza y tragos largos. Los jóvenes se visten con una onda vintage y lentes mientras otros intentan imponer su moda despreocupada. La pantalla contraria a la barra muestra fotos o videos de múltiples bandas legendarias como Los Beatles o The Who. Cuando los instrumentos ya están dispuestos y colocados, el poco espacio frente al escenario se reduce a la nada y el público del boliche MOD aclama lo que vino a buscar: 107 Faunos. Al igual que muchas bandas de la movida del indie rock, 107 faunos se autogestiona y promociona sus shows a partir de las redes sociales. De hecho, el próximo 12 de julio tocará en el Centro Cultural El Local en el distrito de Miraflores en Lima, Perú, y volverá a MOD el 26 de julio.
 
El grupo, formado en 2006, está integrado por los hermanos Félix y Javier Sisti Ripoll, Gastón Olmos, Juan Pablo Bava, Miguel Ward y Mora Sánchez Viamonte. Junto a la banda El mató a un policía motorizado no sólo comparten amistad y origen, pues ambos son de La Plata, sino también el mismo sello discográfico. 107 faunos postula la idea de lo desprolijo, del sonido desaliñado a partir de la diversidad de instrumentos que se superponen sin llegar a distinguirse completamente y que, muchas veces, remite al punk. También se vanaglorian de que sus cantantes desafinen y del poco ensayo previo a los shows. Justamente porque la estética que despliegan tanto en la música como en las presentaciones tiene que ver con remarcar la noción de gesto, en tanto valoración del mensaje y la moda, en lugar de la técnica, entendida como acto de absorción del sistema del cual hay que escapar.
 
Eso mismo es lo que buscan sus fanáticos entre los empujones y el vitoreo, ese efecto de crítica contra la industria y la idea de pertenecer. Por ejemplo, una frase de la canción “Tacho negro” declara: “supongo que la esperanza es lo más humano pero no tengo eso, no tengo ni pasado” o lo que se repite casi todo el último minuto de los 2.52 de duración: “mis pensamientos son castillos de cartas que se caen, si me distraigo con algo o si miro para otro lado”.
 
Las letras de las canciones remiten a la vida suburbana y ponen en primer plano la idea del eterno adolescente. En temas como “Creo que te amo”, “Vacaciones” o “Pequeña Honduras, los escasos casi tres minutos están al servicio del pogo y el desenfreno mientras que canciones como “Los amigos del mal y “John Henry describen vivencias adolescentes y ponen de manifiesto esa retención del tiempo, como hicieron otras bandas, para alejar la adultez.
 
La misma estética despreocupada también se reivindica en los integrantes ya sea a partir de su ropa o de las posturas del cuerpo en relación con los instrumentos o el escenario, como si de alguna manera se imprimiera en esos seis cuerpos la metáfora de su música.
107 faunos hace del defecto su mayor virtud y del ruido su marca registrada. Tienta con sus temas breves a aquellos adolescentes (o no) que buscan formar parte de algo, que postulan desde sus propias experiencias las críticas al sistema, aunque sin poder abarcarlo y que intentan conformarse como fenómenos contraculturales pero aún con destellos de puerilidad.
 
Los gritos del público se mezclan con los coros en una batalla sin precedentes. El pogo se expande y abarca casi toda la periferia del escenario. Los empujones son cada vez más bruscos, una joven se cae al piso y se levanta al instante. Hacer el ridículo también es cosa de provocadores. Entonces, al grito de “una más” suena la última canción. El público comienza a calmarse y, cerca del escenario, un hombre enfoca en su celular último modelo a 107 faunos. Desde casi la mitad del lugar se puede apreciar la imagen recortada en la pantalla y, de esa forma, se comprende esta estética “faunista”: sólo se trata de un recorte, un fragmento con efecto que ensordece pero que, a final de cuentas, sólo deja el grito desafinado y una promesa adolescente sin cumplir.   
Nombre
Email
Comentario