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La plusvalía de la crítica: una forma de justicia con la obra y el lector
Análisis de tres críticas de cine sobre La piel de Venus de Roman Polansky  publicadas en diferentes medios.


La reseña crítica de cine es un género que puede definirse por la presencia de una serie de elementos insoslayables: comentarios sobre el argumento, un análisis del vínculo de la película con otros films del director, una mención sobre las actuaciones y una apreciación que actúa o no como recomendación sobre la obra. Estos elementos informativos, evaluativos y publicitarios son la base del género. El punto que quizás marque la diferencia, entre una crítica más completa y compleja y una más simple y llana, parece residir en la superación de estos componentes, en una especie de plusvalía que abre la obra a una polisemia que en muchos casos le hace justicia al objeto artístico y al lector.
 
Con el fin de tener una perspectiva sobre el estado de la crítica en la actualidad se realizó el análisis de tres artículos publicados en referencia al estreno del film La piel de Venus de Polanski:  “La piel de Venus: seducción y masoquismo” de Pablo Scholz ( Clarín, 12-08-2015), “Brillantes actores y un director que se luce” de Javier Porta Fouz ( La Nación, 13-08-15) y “Si Masoch viviera…¿sería Polanski?” escrita por Luis Franc (Hacerse la crítica, 08-2015).
 
El texto de Pablo Scholz muestra un enunciador que no aporta más elementos que los mencionados como la base de toda reseña crítica: hace un breve recorrido por la trayectoria del director recordando sus películas más conocidas, realiza comentarios halagadores sobre la producción del artista, presenta un breve resumen del argumento y califica positivamente las actuaciones. La reseña utiliza gran cantidad de adjetivos que describen al director “siniestro, incoformista, manipulador” y a las actuaciones “frescas y formidables”.
 
“Brillantes actores y un director que se luce” de Javier Porta Fouz expone ya desde el título la línea argumental. En efecto, todo el texto parece destinado únicamente a caracterizar las actuaciones. Carece por completo de un análisis formal y temático y se limita a la colocación de adjetivos o frases que destacan el buen nivel de los actores.
 
“Si Masoch viviera… ¿ sería Polanski?” de Luis Franc lleva al lector, afortunadamente, más allá de la superficie de elementos previsibles. Hay en el texto de este crítico varios elementos que enriquecen la lectura: un relato del origen de la obra en la que se inspira Polanski (La Venus de las pieles de Leopold Sacher-Masoch) y una reflexión de la resignificación de la puesta en pantalla de esta novela dos siglos después, un análisis de la utilización del dispositivo de la cámara vinculado al teatro y al cine y una multiplicidad de lecturas en relación al contenido temático del film.
El análisis crítico no se queda así en un único nivel, como lo hacía el artículo de Javier Porta Fouz, que evaluaba solamente las actuaciones, ni en una descripción superficial como el texto de Pablo Scholz que realizaba un punteo de los elementos principales de la película. El autor del texto publicado en Hacerse la crítica busca ir más allá al conectar la película con otras problemáticas (como el lugar de la imagen en la contemporaneidad), y al realizar un examen del film que le hace justicia, es decir, que lo estudia en toda su complejidad, con los diferentes sustratos que este presenta.
 
La cuestión a la hora de pensar la calidad de una crítica quizás resida en la forma en que se construye el crítico frente al lector en relación al objeto observado. Pareciera que en los textos publicados en Clarín y La Nación los autores se colocan en un papel de informante-evaluador sin ahondar en la obra y realizan una descripción superficial que cierra el análisis con una predicación sobre el film que lo resume en un breve enunciado.
 
La imagen del lector que se proyecta en estos textos sería la de un sujeto que se conforma con cierta información descriptiva e informativa y que lee la crítica para orientarse en la toma de decisión respecto de ver o no el film. En la reseña de Luis Franc la crítica se orienta hacia el horizonte de un destinatario un poco más exigente: alguien que no busca un simple punteo previsible sino que espera que una mirada crítica ilumine alguna problemática, una esfera de ideas posibles para la interpretación de la película.
 
En este sentido, Luis Franc no reduce su comentario a un enunciado temático del tipo “el film trata sobre x” sino que abre posibles lecturas como caminos que nos conducen a la obra: el análisis del lugar de la imagen en la contemporaneidad, un lugar hecho de restos (a partir de una escena que muestra restos de una escenografía), la mediación que se produce en la intertextualidad (un film que presenta una obra de teatro basada en una novela), el punto de vista del espectador en función al manejo del dispositivo de la cámara y la relación con la temática del masoquismo y la culpa. El lector se encuentra frente a distintas vías de entrada al film y no únicamente ante a una sentencia que cierra el sentido en una sola dirección.
 
Si bien las diferencias entre las críticas de Clarín y La Nación, por una lado, y Hacerse la crítica, por otro, podrían explicarse pensando que los artículos publicados en los dos primeros medios se acercan más a la crítica difusión mientras que el texto de Luis Franc se aproxima a una crítica especializada resulta importante indagar en el Tratamiento del objeto artístico y del destinatario que realizan los textos cercanos a la difusión. En efecto, se puede difundir tratando a la obra con mayor justicia, es decir, no dejando de lado su complejidad y  realizar un análisis que considere los diferentes niveles que esta presenta.
 También se puede ser más justo con el lector y no cerrar el significado de un film en una frase sino mostrarle diversos caminos por donde entrar a una obra que lo espera para conducir sus pensamientos y sentimientos en múltiples direcciones.
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