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Pasiones erráticas
Los artistas, de Paula Acuña. Dirigida por Paula Acuña. Con Mariana de La Mata, Agustín Gagliardi y Nicole Suli. En Espacio Callejón. Humahuaca 3759. Funciones: sábados 23.00 hs. Entrada $ 150 y 120. 
“La pasión ‒en palabras de Foucault‒ es un estado, algo que nos ocurre, que se apropia de nosotros, que nos agarra de los hombros, que no tiene pausa ni origen. En realidad, no sabemos de dónde viene. La pasión llega así como así. Es un estado siempre móvil, pero que no tiene dirección. Es una suerte de instante inestable que se prolonga por motivos oscuros, tal vez por inercia. Busca mantenerse y desaparecer. En la pasión, uno no está ciego. Son situaciones en las que uno simplemente no es uno mismo”.  Y es justamente sobre este movimiento errático, con tintes apasionados, que Paula Acuña construye Los artistas, obra que atraviesa su segunda temporada en el circuito off del teatro porteño.
Un tráiler recorre la provincia de Buenos Aires, en su interior lleva a dos actrices, compañeras de ruta desde hace varios años cuyas grandes puestas en escena constan en animaciones de cumpleaños y fiestas privadas, y a la más reciente incorporación de esta compañía teatral, un joven productor que tres meses atrás dedicaba su vida a la venta de boletos de lotería. La obra narra los momentos previos a una de estas habituales presentaciones, el cumpleaños de la mujer del intendente local, y las tensiones (y distensiones) que se generan entre estos tres personajes atravesados por amores y desamores, anhelos y fantasías cuasi adolescentes.
 
El entramado de la obra se va complejizando a medida que transcurre el tiempo; las actrices a su vez actúan, generando diversas líneas narrativas, que solo se diferencian por objetos como pelucas y accesorios, mientras que sus voces se mantienen intactas. Se mueven en el tráiler de manera errática, entran por el baño, por donde debería haber una ventana, los personajes salen a bailar a una vereda que no se sabe si es tal, casi como si la pasión los llevase de las narices, y convirtiese esos cuerpos en esquizoides. La comedia, el drama y lo musical se mezclan igual que las múltiples personalidades que los actores sostienen y los momentos donde se espera que existan remates se aceleran y se pisan, están en un estado siempre móvil.
 
Un estilo pop atraviesa todos los componentes de esta obra, desde los colores predominantes en la escenografía (llena de imágenes de celebridades locales), el vestuario,  y la iluminación, hasta la aparición de temas musicales que refuerzan los estados de los personajes al estilo de la película Moulin Rouge. El texto, que por momentos se ve poblado de frases grandilocuentes se posiciona en un espacio que pareciera ser el de una traducción, un mestizaje entre una obra extranjera y el tercer cordón bonaerense.
 
Los artistas es, ante todo, una obra atravesada por este ser caprichoso que es la pasión, un ir y venir hacia ningún lado, que sin embargo y aunque esté quieto puede expandirse infinitamente hasta explotar en miles de pedazos y dejar esas líneas tensionadas por siempre. 
 
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