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¿Será posible amar?
El amor es un bien, dramaturgia y dirección de Francisco Lumerman, con Manuela Amosa, José Escobar, Diego Faturos, Jorge Fernández Román, Rosario Varela. En el Teatro Moscú, Camargo 506, sábados 23 hs. y domingos 18 hs. 

 

El arte crea y recrea, deconstruyendo y reconstruyendo, generando nuevas miradas y renovando experiencias estéticas. Este juego dialéctico posibilita lecturas y relecturas sobre obras novedosas o pasadas. El teatro habitualmente evoca tiempos pretéritos, obras y personajes ya postulados y El amor es un bien es un ejemplo de esta dinámica que dialoga con un Chejov naturalista y lo reelabora en un contexto actual.
 
Interpretación musical, escenario despojado. Así arranca El amor es un bien,teatralidad que conjuga la opresión y la incomunicación de sus personajes en un ambiente yermo y descolorido donde solo una cuota certera de humor y algunos cogollos amables serán los rescatistas de esta catástrofe emocional.
 
Escrita y dirigida por Francisco Lumerman, a partir de Tío Vania del dramaturgo ruso Antón Chejov, El amor es un bien es un relato actual sobre la soledad y cierta imposibilidadde cambio. Francisco Lumerman, actor y dramaturgo egresado de la EMAD (Escuela Municipal de Artes Dramáticas), ha dirigido y escrito varias obras teatrales como De cómo duermen los hermanos Moretti (2006-2011), Te encontraré ayer (2008), entre otras. Sus obras suelen ser cercanas en contexto y sus personajes, bien delimitados, acostumbran los tonos tragicómicos. Con su última obra, El amor es un bien, inauguró su sala teatral Moscú Teatro y en marzo de este año la obra participó del Festival de Novísima Dramaturgia en el Centro Cultural de la Cooperación y fue preseleccionada para participar de la Fiesta del Teatro 2016 que se realiza en Tucumán.
 
Con una apuesta simple y minimalista, se recrea un hostel rural en Carmen de Patagones, que Sonia y su tío Iván habitan y regentean. Sonia e Iván se quieren profundamente, se acompañan en sus miserias y juntos llevan adelante el emprendimiento familiar. Dulces caseros y canciones folclóricas son parte de su tedio cotidiano. Días grises y existencias soporíferas parecen ser el marco de estas almas. Junto a ellos, Pablo, es su único huésped. Médico de profesión e inconformista por elección, Pablo parece fundirse con el lugar y sus habitantes. El padre de Sonia y su nueva mujer, Elena, varios años más joven que él, asisten a una postergada reunión para decidir el futuro del hostel. De esta manera, los cinco personajes ya están dispuestos para atravesar sus conflictos familiares y personales.
 
Estos protagonistas padecen de estancamiento e infelicidad, muy patente en sus rostros, en sus silencios, en sus andares, pero ni juntos ni por separado parece resolver sus problemas. La proximidad al público no altera el micro mundoconstruido en El amor es un bien y el quinteto actoral se fusiona y recorre la historia sin alteraciones. La fluidez de la interacción es notable y el componente humorístico también esta presente para descomprimir la tensión que envuelve los vínculos de esta familia.
 
Si el Tío Vania de Chejov tiene como tema central el deterioro de la vida, pues esto ha sido fielmente transpuesto por la dramaturgia de Lumerman intuyendo desde el inicio las penurias personales de cada personaje y sus sentimientos de hastío diario. Iván, el tío Vania, sufre por su conformismo y falta de resolución personal. Sonia se siente abatida ante el sufrimiento por un amor no correspondido. Elena vive con pesar su vida matrimonial. Pablopadece el desgano de ser médico rural esperando un cambioque nunca sucede. Para todos ellos el amor es un bien, un bien preciado y anhelado que no llega, que no parece llegar nunca y la falta de motivacióntampoco colabora en sus aspiraciones. El padre de Sonia, déspota e insoportable, parece ser el único que se permite confrontar y condenar esta inacción y el único que aun habiendo amado y sido amado no tiene temor a perderlo. Lo que redime a estos personajes del hastío chejoviano es un humor actual y renovado que le da una lavada de cara al Tío Vania y hace de El amor es un bien una obra necesaria. El hartazgo y el fastidio se apoderan de la trama y solo un juego de tensión y distensión entre la angustia y la risa revitalizan el drama expresado. En este contexto, tan posible como terrible, ¿será posible amar?
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