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Oficio y misterio: el arte de escribir canciones

 

Letristas, la escritura que se canta de Alejandro Güerri y Federico Merea. Buenos Aires, 2015, Gourmet musical ediciones.

Todo arte es el arte de escuchar”, afirma la escritora argentina Hebe Uhart. Letristas es un libro que compila quince entrevistas a letristas de diferentes bandas y épocas de la música popular argentina. Jorge Serrano (Los Auténticos Decadentes), José Curbelo, Pipo Cipolatti, Javier Martínez (Manal), Juan Carlos Denis (Los del Bohío), Adrián Dárgelos (Babasónicos), Ramón Ayala, Roberto Jacoby (Virus), Pablo Lescano (Damas Gratis), Paz Martínez, Dante Spinetta (Illya Kuryaki and the Valderramas), Horacio Fontova, Ale Sergi (Miranda!), Héctor Negro, Santiago Motorizado (Él mató a un policía motorizado). Cada entrevista -al no tener preguntas, sino breves subtítulos que delimitan capítulos- se convierte en un cuento en primera persona.
 
Parece que varios de estos letristas siguen la escuela de Uhart sin darse cuenta. Según ella, no es lo mismo decir “pa”, que “para”o “calor” que “calorón”. El escritor debe prestar atención a las formas de hablar, a los dialectos, las expresiones de cada lugar. Y en la escritura de letras de canciones, ese punto híbrido entre el ritmo, la melodía y la palabra, también ocurre. “Cuando salgo de gira por el interior, presto mucha atención a cómo hablan, las palabras que usan. Cuando voy a Paraguay también. Cuando hablan en guaraní, capto las palabras en guaraní. Eso me interesa para después plasmarlo en las canciones”, relata el cantante de cumbia Pablo Lescano.
 
Experiencia o invención, rima o verso libre, poesía o género aparte, inspiración o trabajo son algunos de los ejes sobre los que cada artista analiza su propia producción. Algunos son declarados obreros de la lírica, mientras que Cipolatti, por ejemplo, asegura escribir canciones mientras duerme. Otros, como Curbelo, en el medio de estos polos, siguen a la ya mítica frase de Picasso: la inspiración tiene que encontrarte trabajando. La discusión sobre la relación entre inspiración y trabajo es muy antigua, pero aún vigente. Aquí llega a extremos como el de Juan Carlos Denis, que cuando empezó a tener éxito con su banda de cumbia no lo andaba contando por ahí: “Me repele hacerme el artista, porque yo no soy eso”.
 
Sin detenerse demasiado en el hecho de que que aparentemente para los autores de este libro – Alejandro Güerri y Federico Merea- no existen letristas mujeres en la música argentina, ambos concuerdan en que la selección de los entrevistados fue caprichosa: se basa un poco en el gusto y un poco en la idea de ofrecer variedad de géneros. Letristas abarca rock, pop, folklore, cumbia villera, cumbia santafesina, tango, balada, payada. La singularidad reside en el imaginario de cada artista, en las palabras que elige, su apropiación del lenguaje. El “mundo lírico” de cada uno, en palabras de Dante Spinetta.  ¿Cómo es ese paisaje misionero invocado por la lírica de Ramón Ayala, qué colores tiene, qué palabras elige para describir ese vínculo íntimo con la tierra de uno? ¿Cuál es la importancia del fuego en las canciones de Él mató? ¿Por qué aparecen constantemente las superficies en las letras de Virus?
 
En relación a los motivos para escribir, para componer, cada quien tiene el suyo. Para Dárgelos, por ejemplo, la escritura es una simple excusa: “Lo necesito para hacer lo que más me gusta, que son los shows. Me gusta mucho tocar, la performance”. Sin letra, no hay personaje. Y según Ramón Ayala: “Para mí la música no era un elemento para comer asado y andar de joda. No, para mí la música ¿sabés que era?, un elemento para entrar en el alma de la gente y del paisaje y del hombre”.
 
El libro se propone desterrar cualquier prejuicio que pueda haber sobre estos artistas y se le ofrece al lector una visita por los rincones de la creación, en los que encuentra algunos detalles curiosos como que el letrista de los Auténticos Decadentes es un filósofo amateur que se interesa por el budismo zen, o que los músicos de cumbia pueden ser discriminados por usar guitarras eléctricas.
 
Ahora bien, como se puede vislumbrar, Letristas no es sólo un libro sobre letras de canciones. No es especialmente un libro de anécdotas -aunque a veces lo sea- es un libro sobre procesos creativos, de reflexión sobre la escritura, la música y sus vínculos. Para algunos, la letra y la música transitan caminos separados, para otros es todo una misma cosa. Muchas veces la historia sobre una letra termina siendo la historia de una canción, del proceso de grabación, una anécdota de algún ensayo. Letristas, es, entonces, una verdadera “oda a la canción”, en palabras de los autores, en la que tampoco parece haber tantas diferencias entre los géneros. Una combinación de oficio y una cuota mágica de misterio, en cantidades desconocidas, parecen ser necesarias para dar vida a este arte de escribir canciones. No hay receta. 
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