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“Busco conmover y conectar con el público para hacer mi propia catarsis”
Actriz, cantante, compositora, performer y maestra de reiki, Cinthia Mancini estudia la Licenciatura en Artes Dramáticas en la UNA y también la Licenciatura en Artes Multimediales en la misma universidad. Es la voz principal y segunda guitarra en el dueto CYR Dúo y está en plena gestación de su carrera como solista. Histriónica y apasionada, enamorada del blues y de sus perros, nos permite dar un vistazo a su universo. 
 
-¿Por qué el blues? ¿Cuál es tu historia personal con este género?
 
- Por un lado, de chica y sin darme cuenta, siempre tuve una tendencia a escuchar temas que me conmovieran. De grande, comencé a pensar sobre el tema de la libertad en toda la complejidad del término (que no voy a alcanzar a definir en esta entrevista, ni nunca creo), pero la libertad pensada desde la cuestión de las acciones. O sea, yo elijo en que cosas coacciono, cuales son las cosas que uno siente que le coartan la libertad, se puede pensar en los padres, el lugar académico en donde uno se mueva, ya sea la escuela, la universidad ¿La educación te hace sentir  libre o aprisionado? La realidad social también oprime mucho. Varios de estos cuestionamientos los encontré en el blues y sobre todo en los clásicos, también, a través este género canalicé muchas cosas propias. Yo buscaba conmover a la gente, aunque al principio no me daba cuenta porque, porque quería hacer “sentir” al otro o provocarle distintas sensaciones. Y el blues ya de por si está ligado a las emociones, porque blue en inglés significa tristeza y esta música traduce eso: melancolía y nostalgia. A mí siempre me interesó conectar con ese estado y el hecho de estar conmovido, por lo que fuera, por cosas propias o por problemáticas de la sociedad. También desde mi forma de componer, las letras siempre tienden a ese estilo, a pesar de que escribí canciones más romanticones, la mayoría de mis temas tienen que ver con cuestiones sociales.
 
-¿Hay algún criterio puntual a la hora de elegir cada uno de los covers qué interpretás?
 
- Si, hay un criterio. Siempre fueron temas clásicos, uno que tocamos seguido es “A change is gonna came” de Sam Cooke, pero la elección fue mutando, porque el blues fue la semilla de mi música, pero al día de hoy incorporé la actuación, lo que hago ahora es más performático. Trabajamos sobre textos propios o clásicos que siempre tienen presente la cuestión del tiempo, “qué hago con mi tiempo, cómo lo dejo pasar, en qué invierto mi energía, por qué nos preocupamos tanto por ser libres y después no sabemos qué hacer con esa libertad” Me gusta elegir cosas extrañas que aparentemente no pegan, pero en realidad pegan de una manera distinta.
 
-¿Y cómo surge está cuestión de unir la actuación y la música, es decir, la idea de fusionar dos lenguajes en un show?
 
- Me costaba mucho generar esta especie de persona cuando cantaba, porque el consejo general dice "te relajas más si creas una persona o un personaje", pero yo convoco con mis tristezas, con mi melancolía, con mi memoria emotiva, y ¿cómo hago para hacer este personaje? ¿Qué invento? ¿Un payaso? Y cuando actúas, de golpe sos un personaje. Necesitaba pensar cómo convocar esta energía de querer conmover arriba del escenario, querer transmitirle a la gente que no era lo mismo haber estado sentado los veinte, treinta minutos que duró el show, a haberse quedado en su casa sacándose la pelusa del ombligo. Fue una lucha mental para encontrar como transmitir todo esto. Entonces, teniendo el arma de la actuación, utilicé ese recurso que me permitió ir un poco más lejos con mi personalidad, forzarla, extremarla en el escenario. Es un juego entre la cantante y el personaje, una fusión entre todas estas cosas que empecé a estudiar por separado y que en un momento se volvieron una, recién pude dejar de verlas como algo individual cuando comprendí que Cinthia es todo eso junto, la actriz, la cantante, la que va a trabajar, la misma persona en diferentes instancias. Cuando realmente sentí esa unión pude conectar con la gente.
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-En cuanto a la propuesta performática que plantea CYR dúo, ¿piensan jugar incorporando algún lenguaje más ya sea algo visual, de poesía, danza, etc?
 
- Sí. Digamos que la que tomó la iniciativa en mezclar otros lenguajes fui yo. Rodri (Rodrigo López el otro miembro de CYR dúo) es un genio porque me banca y le gusta la idea; por ejemplo, la última vez que tocamos se incluyó un audiovisual que hice, el video tenía que ver con toda la movida y el show puntual que dimos en esa oportunidad. Siempre tenemos ganas llegar un poquito más allá, no tener un límite, relacionarnos con otros artistas, eso es algo que te retroalimenta. También lo probé cuando di algunos shows sola, fui pidiendo ayuda y funcionó de manera espectacular, porque sirvió para romper la cuarta pared con el público, algo así como "bueno, ahora vos vení y hace esto o vos dejá de hacer la entrevista y vení a hacer de poste o lo que fuera" y cada uno, con toda su inocencia y sus ganas, colaboró conmigo y fue parte de ese show. O sea en resumen. Sí. Estamos totalmente abiertos al diálogo con otros lenguajes, ya sea incorporando algo que nosotros hayamos hecho o que venga de parte de un tercero, sea necesariamente artista o no.
 
-Te movés en un circuito súper under, donde todo es autogestionado e independiente, ¿te interesaría poder tocar en otros lugares, en fechas multitudinarias o ni siquiera lo contemplás?
 
- A mí me encantaría tocar en todo lugar donde mi presencia sea bienvenida, pero creo que es parte de un proceso de maduración poder sobrellevar ese cambio, porque a una persona que un día tocaba en un bar para cinco personas, de repente pasar a tocar en un estadio se le debe explotar la cabeza. La devolución de energía es totalmente distinta según los lugares. Yo ahora estoy en un momento donde podría  ir y cantar en un estadio y no padecerlo sino disfrutarlo, no estoy negada a pasar por esa experiencia. Creo que la clave está en no creerse el circo, o  pensar que recién ahí lograste algo con lo que hacés. Para mí ya es un logro el hecho de haberme animado a cantar. Después si terminás cantando en un estadio o en la casa de tu cuñada y la gente se queda feliz, para mí esa es una misión cumplida. Mi meta es que mi música o lo que yo pueda aportar, pueda llegar a toda la gente que tenga que llegar, por eso el tema del lugar no es lo más importante.
 
-¿Considerás necesario el hecho de grabar un disco con todo el gasto que hoy implica? ¿Te interesaría más grabar un ep o un demo?
 
- Yo no quiero caer en que los discos son una carta de presentación. Tengo un demo grabado de toda  la primera camada de canciones. Registré trece temas, y a partir de ahí no paré más de componer y de hacer música. Me encantaría más que grabar un disco, verlo como quien dice, “bueno, yo invierto este capital en cultura”, porque… ¿carta de presentación, a quién? Hoy vos podés grabar en tu casa y subirlo a Internet ¿y cuánto puede durar lo qué sea que vos hagas? Es como el scrolling del facebook, dura lo que dura tu post ahí. Si vos vas a lo popular y tu objetivo es pegarla lo vas a ver de ese modo, si querés grabar un disco porque hacerlo tiene que ver con algo propio de tu creatividad y de tu ser, creo que en ese caso, los resultados son mágicos y totalmente distintos. Yo prefiero pensar el hecho de grabar algo de esa manera. Me pregunto cuánto puede durar esa alegría ficticia que te provee la industria, es una pregunta que siempre me hago. Porque todos los artistas o los que buscamos los quince minutos de fama sentimos que al pegarla te podés mantener económicamente. La fama puede ser muy traicionera y efímera. Los artistas en general son seres muy sensibles y muy inseguros, entonces es como que te ves en esa vorágine y a mí me da miedo. Por eso tengo en claro que mi objetivo no es pegarla, sino hacer cosas, sentir que si me muero hoy, me muero tranquila.
 
-¿Cómo estás encarando tu proyecto solista?
 
- Mi anhelo es sostenerme con las ideas artísticas que tengo, es decir, animarme a encararlo sola, me fui dando cuenta que siempre pedía ayuda a colegas porque en realidad no me animaba a hacer las cosas por mi cuenta. Quiero que mis proyectos con otros surjan por una necesidad de realmente querer hacer  algo con alguien y no que un colega sea un simple back up para hacer algo que yo no me animo. Porque como dije antes, mi preocupación mayor tiene que ver en que uso mi tiempo libre que es tan valioso y que tanto me costó conseguir. Los proyectos se terminan pinchando si los participantes no están convencidos, porque por lo general son auto convocados, autofinanciados, todos estamos muy vertiginosos, trabajamos, estudiamos, se complica juntarse. Entonces para ir a perder tiempo y  encarar cosas que mueren en la nada, prefiero intentar arrancar con ciertas cosas por mi cuenta.
 
-En relación a todo lo que se pone en juego con el hecho de encarar un proyecto musical, los tiempos, el esfuerzo, el ponerse de acuerdo con uno y con otros ¿qué representa la música para vos? ¿Qué lugar tiene en tu vida?
 
- Uy, va a sonar re cursi, pero es todo. Encontré en ella una forma de total catarsis. Hoy es alegría pura. Para mí poder cantar es sentir felicidad.  Durante mucho tiempo me pegunté ¿por qué necesito expresarme frente a otra gente? ¿Qué perversidad  interna tengo de exponerme? Y creo que lo que me pasa es que me encanta compartir y ver que la gente disfruta conmigo, no sé qué hay de perverso en eso, pero me gusta porque estamos todos felices. Es el leit motiv de mi vida, me hace bien y veo que a la gente le suma. El cantar se volvió una necesidad enorme, a veces llego a pensar qué haría si no lo hiciera. No puedo separar la cuestión catártica de lo vocacional, me da placer desde lo autodidáctico, porque me aburre estudiar música. Me disfruto mucho al escucharme entonar una melodía y no me pasa lo mismo con la actuación. El canto me conecta con la gente y no sé hasta dónde puede llegar, no tiene límites. Con la actuación no termino de proyectar al infinito. La música unifica todos los otros lenguajes que me interesan, lo visual, lo actoral. Lo cierto es que transité todos los momentos de mi vida cantando. La música a mí me salvó la vida.
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