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El impulso de pintar
Pedro y Santiago Panichelli son hermanos, hijos de una poeta y un pintor. Hace años producen bajo el nombre Grupo Presente, sin importar qué parte del trabajo le toque a cada uno. Son reconocidos por los murales que pintan en las calles, piezas fuertemente poéticas, que permanecen abiertas a múltiples interpretaciones. Los encontramos en su taller, en el barrio de Florida, cargados de energía y con ganas de charlar; es que acaban de terminar el mural Otoño y están felices por la tarea cumplida. 
 
-Dentro de repertorio de producciones artísticas que realizan: en estudio, en espacios privados, en la calle, en espacios expositivos, ¿qué es lo que más disfrutan hacer, en su oficio de pintores?
 
P: -Lo que más disfruto es la calle; la soledad del estudio es linda un ratito, pero la calle vincula todo: el contacto con la gente, pintar y compartirlo, el hecho de cansarte un poco más -cargando los materiales-. Hacés algo enorme y lo dejás ahí.
 
S: -Es otro tipo de comunicación, y es reciente acá, no estás en Barcelona, San Pablo, ahí es bien viejo pintar en la calle, ya está instalado, hay galerías para arte urbano, hay galeristas que trabajan con gente que pinta en la calle, hace muchos años. Acá están abriéndose las ventanas, se asume que también podes dedicarte al arte urbano, que ya es un montón, antes te veían con un aerosol y quizás pensaban que eras un delincuente. Después de que se hicieron muestras de arte urbano, hay otra visión, se abrió mucho más el espectro, muchos se animaron a salir a pintar, se mostró otra calidad en los trabajos, otra visión del arte urbano.
 
-¿Cómo fue que decidieron pintar en la calle, cuando empezaron?
 
S: -En 2003 empecé a ver pequeñas crews, grupitos de chicos que pintaban grafitis y me llamo la atención. Atrás del polivalente donde estudiaba, había un paredón largo donde podíamos sacarnos las ganas de pintar, ahí había un pibe grafitero que traía revistas que venían de Estados Unidos, entonces podíamos saber lo que estaba pasando, y también se compartían latas, a las que yo no siempre tenía acceso, esa actividad me encendió.
 
P: -Venía todos los días, todo el tiempo, a decirme vamos a pintar afuera. Me mostraba cosas, y empecé a darme cuenta que estaba bueno, que no era solo el nombre, entonces nos metíamos a investigar los trabajos de algún pibe. Y así nos fue convenciendo, hasta que salimos con Francisco los tres juntos -con quien conformaban Triángulo Dorado- y lo empezamos a disfrutar.
 
S: -Fuimos aprendiendo de a poco porque no había nadie que nos enseñe.
 
-¿Qué les brinda el espacio público como soporte, que los hace salir a pintar?
 
S: -Me gusta la combinación de todo lo que pasa en espacios grandes, abarcar una pared, la gente que pasa caminando y da su opinión, que ve otra propuesta, todo eso hace que sea tan lindo pintar en la calle, combina muchas cosas lindas.
 
P: -Charlar, ver a la gente que pasa con el colectivo y mira, o que pasa caminado y se queda, eso es increíble. Es muy divertido, hay que abrir las puertas a estas cosas, hay que animarse.
 
-¿Cómo reacciona la gente cuando los ve pintando en la calle?
 
S: -Muchos pasan por donde estamos trabajando y dan su opinión, se quedan mirando, miran con otros ojos, ven que está pasando algo distinto a lo que generalmente pasa. Cosas fantásticas, hay gente que sale con bebida y te la deja, gente que te da plata nos pasó una vez, o gente que te ofrece comida, o algo dulce, nos reciben muy bien.
 
P: -Hay gente que nos da las llaves de su casa.
 
S: -Mayormente, fuimos muy bien recibidos, eso es lo que alimento que sigamos pintando en la calle, porque la verdad que, si te escupen mientras estás pintando vos tenés ganas de meterte otra vez en la cueva y quedarte ahí y no salir más, pero como hubo linda recepción a lo largo de los años, uno también se alimenta de eso. A mí me encanta hacerlo, la gente lo recibe bien, entonces lo sigo haciendo, es reciproco.
 
-Sus murales no presentan contenido político explicito -pienso en las obras de los muralistas mexicanos- sino, un alto contenido poético y plástico, estético, en definitiva. Hecho que se potencia con el juego entre la imagen y la palabra, ya que todos sus murales contienen citas, una marca distintiva de su trabajo. ¿A qué se debe esa decisión?
 
P: -Lo de agregar citas lo sugirió un amigo y nos encantó, tiene que ser algo corto, por el lugar y para que la gente lo reciba rápido. La idea es que sean murales para todos, nos gusta abrir el sentido, que la gente encuentre su significado, así se apropian de ese trabajo. No importa lo que se haga, puede ser algo muy complejo conceptualmente, como puede ser algo muy simple, pero todo habla de uno, es referencial. El último mural puntualmente, muestra nuestra casa, seguramente, cada uno encontrará su propia casa.
 
S: -El que está pasando tiene que frenar para leer la frase, y eso hace que vuelva a mirar la imagen, comparten una y otra, y eso hace que te involucres si o si. Intentamos que nuestro trabajo llegue a todos, más allá de los partidos políticos.
 
-¿Por qué los últimos trabajos que hicieron en la calle se ubican en el barrio de Floridaúnicamente?
 
S: -Pintamos en otros barrios, pero después se dio que la forma de pintar fue otra,también las ganas de irnos tan lejos fueron otras, y dijimos podemos pintar por acá. Fuimos a pintar a Palermo, a Escobar, a Devoto y no pintamos nada por nuestro barrio.
 
P: -¿Para qué irnos lejos a pintar? Hay una tendencia, que dice que es cool pintar en Palermo, entonces se pinta todo ahí, se ve que ahí se puede. Acá también se puede.
 
S: -Es cómodo pintar en el barrio, sobre todo cuando los trabajos involucran esmaltes, pinceles, thinner, paletas, tiene otro despliegue, es otro tipo de trabajo. Si no tenes un lugar donde dejar el material de trabajo cerca de la pared, se complica, es incómodo. Aparte, es linda la idea de pintar acá en el barrio porque es donde estoy viviendo, donde camino todo el tiempo.
 
-¿Cómo es el proceso creativo de los murales, trabajan juntos, se turnan, se van pasando las tareas?
 
P: -Partimos desde una imagen o una idea, charlando. Fundamentalmente, me encanta lo que hace Santi, entonces si él un día dice tengo ganas de hacer esto en grande, le pregunto si quiere buscar referencias o hacerlo tal cual, el color y vamos viendo, para ajustar que técnica queremos usar. Lo planificamos lo justo como para saber a dónde vamos, sobre todo porque somos dos, y después vamos conversando.
 
S: -Muchas veces acepto la primera como viene sin tantas reticencias, porque salieron tantas cosas bien, que no veo porque negarme. Incluso, Pedro tiene una libreta con un montón de ideas que quedaron ahí en el tiempo, y vemos una pared y Pedro me dice que puede funcionar una idea y listo, ya está. Ahora hay que buscar las referencias, y después hablamos del color, ya estamos inmersos en eso y dejamos que el diálogo entre nosotros se vaya dando y vaya reposando. Buscamos elementos que nos gusten para pintar, y pueden ir apareciendo cosas, las cosas más lindas generalmente surgen espontáneamente, no se piensan. Es esencial dejar ese aire para que surja lo espontáneo.
 
-Me llama la atención que ninguno de sus trabajos en las calles de Florida, se haya realizado en el marco del programa “Vivir Arte”, que lleva adelante la municipalidad de Vicente López desde el 2012. ¿No los invitaron a participar?
 
S: -Nos llamaron dos veces, pero por diferentes motivos no se dio y después parece que se ofendieron. Pero hay prioridades distintas, nosotros tenemos ganas de trabajar bien y ellos tienen intereses políticos, o quizás económicos, entonces no se puede llevar a cabo ningún trabajo. Hoy por hoy, si fuese algo que nos cierra les diríamos que sí, pero hasta ahora no hubo nada que sea realmente interesante. Si vienen con una pared linda, interesante, un buen proyecto, y pagan lo que corresponde, bienvenido sea porque yo sé que va a gustar, sé cómo trabajo con Pedro y sé que se va a ver.
 
P: -Antes si no venían con las palabras justas era un no, por una cuestión de preservar nuestro trabajo pensando que se manchaba. Hoy por hoy, escucho la propuesta y veo si existe la posibilidad de mejorarla, no sería tan determinante en decir que no. Pero, nos tienen que dar algo que nosotros no podamos conseguir por nuestros propios medios.
 
S: -Bueno, por eso ahora estamos sin vivir el arte (nos reímos todos). No es una cuestión de ideología política, sino que sea lindo el proyecto, es muy fácil. Pintamos en el municipio de General San Martín para Katopodis, en el centenario para Cristina, en el subte para Macri, que estuvo bárbaro porque fue reemplazar las publicidades con murales, en la estación Plaza de Mayo.
 
-Si ustedes no son los primeros en respetar su trabajo, quien lo va a hacer.
 
P: -Nunca vas a mejorar si estás en otra línea de prioridades, si te interesa la plata por sobre tu trabajo, tu trabajo no existe. Ahora, si te interesa el trabajo y después se cotiza eso es otra cosa, no quiere decir que la plata este mal, si te la ganas con un trabajo bien hecho, adelante. Por eso decidimos mejorar nuestro trabajo, la calidad de lo que hacemos y tarde o temprano, esa calidad genera otros proyectos. Que no de igual, que la gente nos quiera por lo que hacemos.
 
S: -Se trata de no dejar margen de error, que cierre por todos lados, básicamente pintar más. Es muy sencillo, no hay tanto tabú, es fácil, como respirar.
 
P: -Y hasta ahora fue lo que mejor nos funcionó, que la gente diga: no puedo no verlo.
 
-¿Por qué decidieron poner un taller?
 
P: -Un poco para salir de casa, para tener un espacio donde trabajar, más que nada como un bunker. Después, se empezó a llenar de pibes, porque los murales funcionaban de volantes, nunca lo habíamos pensado así, se dio todo intuitivamente y funcionó. La gente vino porque les gustó lo que pintamos.
 
S: -Yo lo que quería era un espacio para trabajar, que se mantenga con tres o cuatro alumnos y después seguir pintando y mantenernos con los murales, cuando de repente éramos un montón en el taller.
 
-¿Que disfrutan más, enseñar o pintar?
 
P: -Pasa que pintar está primero, si vos no sabés pintar no tenes nada que enseñar. Si no pintás, si no estás envuelto en eso no tenes nada que transmitir. Esto es un lenguaje visual, si a los alumnos les gusta lo que hacés, van a recibir mejor lo que les digas. Pintar es el motor primero, si viene menos gente al taller no me preocupa tanto, como no tener una idea para pintar.
 
S: -Yo estoy enseñando cuando pinto, para mi soy mejor pintor que profesor toda la vida, enseño desde lo que soy. Pintar es enseñar, está en el acto mismo, enseño con otra gracia cuando pinto, porque me recargo.
 
Es evidente que para los hermanos Panichelli pintar es un impulso vital, que los hace felices y los divierte. Eso se refleja en sus murales, que presentan mundos posibles construidos poéticamente a través de imágenes y palabras místicas, cargadas de misterio y fe en el hombre. En su gran afección por los espacios públicos, embellecen el barrio y dejan reflexionando a quienes tienen la suerte de cruzarse con alguna de sus obras. 
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