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La b(ella) y la bestia
Elle​ (Francia/ 2016). ​Dirección: Paul Verhoeven. Fotografía: Stéphane Fontaine. Música: Anne Dudley. Reparto: Isabelle Huppert, Laurent Lafitte, Anne Consigny, Charles Berling, Virginie Efira,Judith Magre, Christian Berkel, Jonas Bloquet, Alice Isaaz, Lucas Prisor. 
 
Traumas infantiles no resueltos, dualidad, cinismo, frialdad, provocación y un sinfín de preguntas que no tienen respuestas conforman la nueva propuesta de Paul Verhoeven tras diez años de ausencia en la industria cinematográfica. Isabelle Huppert interpreta con total naturalidad a Michelle, una empresaria de la industria del videojuego, que pretende que sus clientes experimenten, igual que ella, una perversa excitación en torno a la violencia y la muerte. El espectador es testigo de todo. Los flashbacks resuelven, sin alterar el montaje, lo que no se ha visto al comienzo cuando la pantalla en negro, acaso saturada por la oscuridad de la escena, le da inicio a la película. Se decidió empezar con sonidos que incomodan: algo cae al piso y se rompe, hay gritos hasta que por fin comienzan las imágenes.
 
El filme está atravesado por una tensión constante que, a pesar de lo rebuscado y por momentos ridículo de la trama, basada en la novela Oh... de Philippe Djian, logra mantener al público comprometido con lo que va a venir. En los momentos de mayor dramatismo el refuerzo musical es clave, al igual que los primeros planos que hacen énfasis en las miradas del padre, la hija, el gato... La idea de “monstruo” es trabajada a lo largo de todo el film; ésta sirve de excusa para separar el humano de la bestia, el bien del mal, la razón de la locura y el placer del dolor. Con estas contradicciones va a jugar la película, ya que en lo práctico se ve que ese límite no está claro en ninguno de los personajes, quienes buscan complacer sus deseos sin medir consecuencia alguna.
 
Esta mirada de lo humano, ambigua y casi bestial, propone pensar que quizás el mundo no esté gobernado ni por la razón ni por la moral, sino por un impulso vital oscuro, tal vez detrás de todo convencionalismo, se esconda lo real, basado en la voluntad, el deseo sin límite, y puede ser, a pesar de que la protagonista afirme lo contrario, que la vergüenza sea un sentimiento tan fuerte como para impedirnos actuar con libertad. Mediante el estudio de la tragedia griega, Nietzsche buscó mostrar que la liberación humana no se alcanza con la moral, el orden y la claridad del pensamiento sino que, por el contrario, el culmen del humano se halla en lo irracional y en la locura. Verhoeven presenta Elle como ejemplo de tragedia contemporánea, en la que se presentan dificultades extremas para amar, las fantasías no se reprimen, una ficción en la que abunda el humor negro, no se emiten juicios, la razón no existe y no hay porqués que puedan ser contestados.
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