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Una pareja como cualquier otra
Entre nosotras (Io e lei), Italia (2015). Guión y dirección: Maria Sole Tognazzi, con Margherita Buy y Sabrina Ferilli. Fotografía: Arnaldo Catinari. Duración: 102 minutos.
 
Maria Sole Tognazzi es la última de los cuatro hijos del legendario actor italiano Ugo Tognazzi y ha cargado desde siempre con el peso de su nombre. Nacida en mayo de 1971, inició su carrera en el cine como asistente del director Giulio Base. En 1976 debuta con un cortometraje y tres años más tarde se alza con el Globo de Oro al mejor corto con C’ero anch’io. En 2003 filma su primer largometraje Passato prossimo, de corte autobiográfico, con el que alcanza el Globo de Oro a la mejor opera prima.  
 
Entre nosotras, su cuarto largometraje, sigue la línea de Ella viaja sola. Misma actriz, misma temática, la exploración del mundo femenino con todos sus matices. Tognazzi nos presenta a dos mujeres, maduras y exitosas, en una relación lésbica. Tal como sucede en La vida de Adele del director franco-tunesino Abdellatif Kechiche, Federica no se ve a sí misma como lesbiana, sino que se reconoce fascinada por Marina. La gran diferencia radica en que Tognazzi, lejos de exhibir las peripecias sexuales del sexo entre mujeres, se esfuerza por mostrar la rutina, el día a día de la pareja y, si no fuese por una muy discreta escena de cama, al inicio del film, se podría pensar que se trata de dos buenas amigas que viven juntas.
 
De ahí en más los clichés se suceden, uno tras otro, lo que demuestra que aún es muy difícil encontrar el tono adecuado y diálogos significativos para plasmar la cotidianeidad de las parejas homosexuales. Marina, Sabrina Ferilli es la proveedora, una mujer segura, que sabe lo que quiere y expresa sin tapujos su sexualidad. Federica, Margherita Buy, sigue atrapada aún en la lógica patriarcal, a pesar de que lleva cinco años en pareja. Su ex esposo y su hijo son fuentes de incomodidad y reproche.
 
Aquellos que recuerdan la inteligente Entre nosotras (1983) de Diane Kurys, interpretada por Isabelle Huppert y Miou-Miou, se sentirán ciertamente decepcionados. La película que nos ocupa, lejos de plantearse lo arbitrario de las reglas sociales y accionar contra ellas, se centra casi exclusivamente en la convivencia. La división de tareas, las pequeñas peleas por la mascota doméstica, el mundo compartido y aquello que las separa. Todos estos acontecimientos, enmarcados por el maravilloso paisaje urbano de Roma, hacen del film un muy tradicional drama romántico.
 
A pesar de lo predecible de la trama y la falta de originalidad en su desarrollo, Entre nosotras tiene algunas características interesantes. Son muy destacables las sólidas actuaciones de ambas actrices, que sostienen las alternativas del drama con gran naturalidad. Buy, a sus 45 años, con siete premios Donatello en su haber, encarna a la dubitativa arquitecta con gran sensibilidad, mientras que Ferilli se alzó con un Premio Cinta de Plata especial, por su interpretación de la actriz retirada, segura de su sexualidad y en control de su vida, pero no de su pareja, en esta película. Las largas secuencias que las muestran en el auto, con un fondo de temas musicales que fungen como narrador extradiegético, parafraseando la situación, los momentos compartidos después de la jornada laboral, donde ambas pueden dejar la eficiencia y el profesionalismo de lado y mostrarse en toda su autenticidad, son desde mi punto de vista, lo más logrado del film, dado que muestran a la pareja homosexual liberada de todo peso moral. Nadie las juzga, ni las condena, su amor no es prohibido y, si lo esconden, es por propia decisión. Marina lo hace por respeto a Federica, su pareja, y Federica, por su propia inseguridad y timidez.
 
Si bien la película gira en torno a la dupla Federica-Marina, no se pude dejar de mencionar la solvencia del elenco en su conjunto. Tanto el hijo de Federica como su colega de trabajo hacen un excelente trabajo, que redunda en la credibilidad del personaje de Buy, mientras que la italianísima familia de Marina nos resulta tan conocida, que es imposible no identificarse con los personajes en pantalla.
 
No es casual que el film haya ganado la Cinta de Plata al mejor guión, otorgada por el Sindicato Nacional Italiano de Periodistas de Cine y el Premio Porsche 718 Bosxter a la Tradición e Innovación, en 2016. Esa es la clave de la película, la capacidad de narrar con atención al detalle una historia de pareja, al tiempo que genera innovación, dentro de la larga tradición del drama romántico, sin caer en los estereotipos tan habituales en el cine lésbico.
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