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Sueños de mujeres
Sueños. Fotomontajes de Grete Stern y texto de Gino Germani (46 obras) en el Museo de Arte del Tigre,  miércoles a viernes de 9 a 19 hs, sábados , domingos y feriados de 12 a 19 hs,  abril a julio inclusive de 2017.

El conjunto de obras titulado Sueños está conformado por trabajos fotográficos de Grete Stern, realizados entre 1948 y 1951 por encargo de la revista femenina argentina Idilio (Editorial Abril), a fin de ilustrar semanalmente las consultas de sus lectoras referidas a la interpretación de sus sueños, en la sección denominada “El psicoanálisis le ayudará”. En la exposición se muestran las imágenes en  reproducción fotográfica de los montajes en tono azul, con indicación del nombre y año de su realización, acompañados por los textos de Gino Germani. Este sociólogo, creador de la editorial argentina Paidós y fundador de la carrera de Sociología en la UBA, era quien analizaba psicoanalíticamente esos sueños relatados que se mandaban a la redacción. Las obras se muestran sobre paneles blancos, distribuidos en el salón del primer piso del museo, con iluminación dirigida blanca e incluso un video de la vida de la fotógrafa.
 
El fotomontaje es la técnica que combina dos o más fotografías con el objeto de crear una nueva composición, cuyo nacimiento proviene de los movimientos de vanguardia europeos dadaísta y surrealista, utilizados por Grete para expresar las interpretaciones de los sueños. La artista abarca la problemática femenina con ironía y sarcasmo. Representa sorprendentemente el universo onírico de la mujer y al mismo tiempo sus propias ideas respecto a los valores de la época. En la serie cuestiona la imagen femenina  al satirizar a la mujer arquetípica y muestra el machismo frente a la mujer manipulada, conforme con su papel de sometimiento como  “mujer objeto”. Stern pone a la mujer en medio de inquietantes situaciones inverosímiles que emergen del inconsciente como escapando de grandes reptiles o insectos horribles, otras manipuladas como objetos o  arrastran piedras como Sísifo. Algunas también se ahogan, se queman o  acaso pendulan en pánico ante un abismo colgando de sogas. Asimismo las hay mudas o sin boca, imposibilitadas de decir. Mujeres cansadas, inseguras de sus decisiones ya tomadas o a tomar, observadas como víctimas pasivas de la mirada del hombre  como trofeo, presionadas para que no se salgan de los márgenes.
 
Grete Stern fue la primera en acercarse a esos conflictos silenciados de la mujer moderna por medio de la fotografía. En ese lenguaje mostró la opresión pesando sobre ellas, antes de iniciarse los procesos de reivindicación feminista en Argentina. El nombre de Stern quedará asociado a su habilidad para plasmar, con descaro, el “carácter alucinatorio del mundo”, como alguna vez lo definió Jorge Luis Borges y la faceta interna, más pavorosa o más vital, del universo femenino.
 
En este presente, en las calles argentinas su voz está presente, en nombre de los movimientos que gritan a viva voz en conjunto y en marchas callejeras: “ni una menos, ni una más”, en una sociedad saturada de indignantes muertes de mujeres de todas las edades, desapariciones y víctimas permanentes de violencia machista, a manos enfermas que destruyen hogares por efecto de locuras que nunca serán justificadas.
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