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Música sorprendente para fiesta terminal
Humanz. Género: Rock electrónico. Formato: LP, CD, descarga digital. Duración: 49:26. Discográfica: Parlophone, Warner Bros. Records. Productores: Gorillaz, Remi Kabaka, The Twilite Zone, Grabación: Septiembre de 2015 a finales de 2016. Publicación: 2017.
 
Gorillaz ha vuelto, mas electrónico que nunca, con un álbum que te pone a mover el cuerpo desde que empieza hasta que termina, incluso en sus momentos tétricos.Abundan las colaboraciones de vocalistas, co-creadores de las canciones y responsables no solo de la melodía, sino también de la lírica de sus respectivas partes, orientadas por un oscuro presagio de Albarn que les consignó “imaginen un mundo en el que Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos” (en la gestación de Humanz todavía parecía un delirio).
 
El carácter lúdico y experimental se hace presente en cada track. Las primeras escuchas resultan realmente sorprendentes por lo imprevisible de las canciones, sus inauditas evoluciones e inesperados arreglos.Puede aparecer una voz masculina o femenina, cantando o rapeando, eventualmente la voz de 2D (Albarn con sus filtros habituales), o tal vez unos coros. Una melodía se percibe de pronto, una armonía la matiza, lo que es rítmico se vuelve dramático, lo alegre se torna oscuro y las palabras nos narran su desazón siempre, aunque algunas veces también su esperanza. Al mismo tiempo, el disco en general, y unas cuantas canciones en particular, encajan perfectamente en el panorama delmainstream actual. La banda conserva esa habilidad de innovar sin dejar de moverse en un target masivo.
 
En “Ascensión”, Vince Staples rapea sobre represión policial y repite que el cielo se nos cae encima, acompañado por una mutante base que nada tiene de hip hop. Si consideramos cada textura de teclado, el sampler rítmicoy demás elementos, todo lo que se puede decir es que es pop muy original. En “Saturn Barnz” (el primer corte de difusión), Popcaan canta un estribillo con auto-tune y rapea versos con ambiguos significados, hasta construir un contrapunto con una especie de segundo estribillo entonado por Albarn,que aparece con su característica actitud de somnoliento desdén. Sin duda tiene potencia para ser un hit, siendo, al mismo tiempo, un tema decididamente raro en su estructura. Es un ejemplo de pop de vanguardia, si tal cosa es posible. La maravillosa “Carnival” cuenta con Anthony Hamilton haciendo las pistas vocales. “Jugamos por ganar, solo para encontrar la oscuridad”, enuncia en una perturbadora melodía que va a interpelar nuestras emociones por casi tres minutos, orbitando sobre unos trabados beats y un inquietante arpegio de teclado. “Sex Murder Party” es el tema más oscuro del conjunto: nos viene a decir, no solo que estamos de fiesta mientras el mundo se va a la mierda, sino que la fiesta se salió de control. “Hallelujah Moneyes un cínico y electrónico góspel cantado por Benjamin Clementine como un crooner borracho, en alabanza al dinero, al poder y a la xenofobia. El nombre del trabajo, Humanz, hace pensar que, si los Gorillaz en verdad son humanos, los humanz ¿es que en verdad son animales? En ese sentido, apunta la reflexión, acompañada de un emotivo momento musical, con la que Albarn cierra este gran tema: “Todavía somos humanos ¿Cómo lo sabremos? ¿Cómo vamos a soñar? ¿Cómo vamos a amar?”.
 
Cuando la industria tiende cada vez más a la colaboración entre artistas, Gorillaz hace de esta característica, siempre presente en la banda, uno de sus principales recursos. Lo cual resulta en un acierto, ya que, en combinación con la altísima calidad de la producción y la sofisticada tímbrica, transforma a Humanz en el track-list perfecto para el baile del fin del mundo. Sin embargo, también nos recuerda las infinitas posibilidades del ser, lo hace cada vez que la música está por fuera de cualquier expectativa previa. 
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