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Más de lo mismo: la paradoja de autodenunciarse
La expulsión de lo distinto, de Byung-Chul Han. Buenos Aires, Herder Editorial, 2017.
 
En La expulsión de lo distinto, Han vuelve a visitar los mismos temas que se han vuelto recurrentes en su obra, caracterizada por el diálogo constante con otros filósofos y ensayistas de nuestro tiempo. Tomando una metáfora orgánica de Baudrillard para el estudio de la sociedad, expone su punto de vista sobre loque considera como el cáncer que aqueja a la cultura en la actualidad: el violento poder de lo global. La consecuencia inevitable es el rechazo de lo distinto, el fin de la alteridad, que Han disecciona en sus múltiples expresiones, desde el consumo compulsivo de series televisivas hasta el terrorismo, pasando por ejemplos cinematográficos que ilustran el universo distópico de lo igual.
El compendio de temas que caracterizan a la sociedad global neoliberal, a la que denuesta con esmero, termina pareciendo un breviario de aforismos de escasa profundidad, lo cual  no puede resultar menos que paradójico. Su forma de argumentar, escueta y pletórica de obviedades es fiel reflejo de uno de los problemas contemporáneos que denuncia, a saber, el exceso de información inútil que no logra cuajar en conocimiento.
La aproximación a temas de interés mundano, como la adicción a las selfies, también se reduce a planteamientos excesivamente simples con tono aleccionador, dignos de un comentario en Facebook espetado a la ligera por cualquier opinólogo: las selfies son “la marcha en vacío de un yo narcisista”; la adicción a las selfies “intensifica la sensación de vacío”; las selfies reflejan “un yo vacío que se siente inseguro”; y así continúa, abundante en repeticiones y escaso en explicaciones.
Los planteamientos de Byung-Chul Han en esta obra, tal vez demasiado similares a sus ensayos anteriores como para denotar algún tipo de evolución o elaboración intelectual más desarrollada, terminan por convertirse en una autoconfirmación de la mismidad del pensamiento contemporáneo. Este es un ejercicio retórico de escaso valor, que resulta preocupante por la alta estima que parece tenérsele en el ámbito intelectual: el pensador que rechaza la violencia de lo global acaba siendo el filósofo de moda entre los hipsters. ¡Vaya ironía!
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