Búsqueda
entrevistas
Ritmos y colores de la voz
Carolina Hirschhorn creó Hambre y, Guadalupe Habif, Mambo Cultural, plataformas virtuales de difusión de artistas que utilizan la poesía y la voz como motor expresivo. Los proyectos incluyen páginas web, radio, eventos en vivo, entre otras manifestaciones, y crean una estética propia a partir de la curaduría de los sitios, que incluye fotografía, texto y audios.
 
Eventos en vivo, libros, lecturas con mesa y vaso de agua, performances, torneos, proyecciones, poemas transformados en obras teatrales, fanzines, ferias: todas estas formas puede tomar la poesía hoy. Y también encuentra su lugar en Internet. Además de los ya antiguos blogs, existen proyectos multidisciplinarios que incluyen discos de poesía y grabaciones caseras de poemas leídos por sus autores, que tienen en común el uso de la voz. La voz humana puede transformarse en un espectáculo en sí mismo al evocar imágenes del texto escrito, o simplemente ser un vehículo de su propio ritmo, color y sonoridad.
 
De esta exploración de la voz humana y de un interés en la difusión de artistas locales que circulan en los bordes de diferentes disciplinas nacen los proyectos Hambre (www.hambreweb.com)y Mambo Cultural (https://www.facebook.com/MAMBOCULTURAL). Las creadoras de estos sitios, Carolina Hirschhorn y Guadalupe Habif respectivamente, cuentan cómo los concibieron y cómo circulan en el mundo real y virtual, ya que ambos tienen un anclaje en Internet y otro en el evento en vivo.
 
Guadalupe Habif (Buenos Aires, 1995, productora, poeta, “agitadora” cultural en sus propias palabras) define las mutaciones de Mambo Cultural, que co-creó junto a Mercedes D’Angelo y Rocío Heine Galli:Al principio era una página de Facebook en la que íbamos compartiendo contenidos de diferentes artistas, de todas las disciplinas: fotos, cortos, películas, discos, pinturas. Nuestra intención era promover y difundir el arte local y autogestivo. A partir de ahí nos propusieron hacer un programa de radio que tenía el mismo objetivo: visibilizar lo que para nosotras no tenía calce en los medios más tradicionales. Después de eso surgió la idea de los EPs y una revista, In situ, en la que hacemos entrevistas. Queríamos que la radio no fuese nuestro único anclaje tangible. Pensamos los EPs como una manera de dejar asentado lo que está pasando ahora. Y tampoco esperar a que sea después. No queríamos esperar a usar el registro una vez que fuese viejo.”
 
Carolina Hirschhorn (Concepción del Uruguay, 1991, artista visual, poeta, performer, gestora) cuenta: “Hambre surge un poco de una inquietud que tenía en su momento, a nivel personal, con el uso de la voz. Yo estaba haciendo teatro y performance y había empezado a trabajar mis poesías y la presencia de la voz. Surge de mi investigación sobre la voz y de un amor muy genuino por la poesía. Lo de la web lo pienso como un modo de difusión, es 'el' medio actual. Me interesaba oír lo que se lee. Hay algo que me interesa mucho de la identidad puesta en la voz, como huella digital. La voz es de esa persona y no hay otra igual”.
 
 
¿Cuál fue el criterio de selección de los poetas que participan?
 
Guadalupe Habif:La selección fue por gusto personal. Buscamos poetas que estuviesen activos ahora, haciendo obra, leyendo. También pensamos bastante el tema de la oralidad. El registro auditivo fue algo que nos parecía importante.
 
Carolina Hirschhorn: Para elegir a los poetas yo me fijo mucho en cómo usan la voz. Y eso puede tener que ver con un entrenamiento actoral. Sé que muchos actores escriben y que tienen un entrenamiento de la voz.
 
 
Mambo Cultural tiene el formato de los discos de música, con lista de poemas y arte de tapa. En cambio, Hambre, es más visual, se parece más a una revista. ¿Lo pensaron de esa manera?
 
CH: Yo lo llamo plataforma, es una plataforma virtual. Puede ser que tenga algo de revista, sí. Miré un montón de revistas antes de hacerlo. No lo defino así, pero me basé en las estéticas de revistas independientes online.
 
GH: En relación a los EPs, queríamos que el texto fuese tan importante como la voz y viceversa. También le pedimos a cada uno de los autores que eligiera un poema de otro autor para hacer un cover. Queríamos servirnos del lenguaje musical y traspasarlo a la poesía, para que el poema tuviera otra forma de circulación, que fuera más accesible. Por ahí la gente que no está tan acostumbrada a leer cree que la poesía es un embole, se quedó con la idea vieja de que tiene que tener métrica y rima. Creímos que hacer un EP era una manera de que la obra circulara más. Pensamos que la poesía tenía que ser la protagonista y por eso preferimos grabar en seco, que no hubiera ningún tipo de música. Nosotras no le pusimos título a los EPs. Tampoco seleccionamos los textos de los poetas. Cada poeta trajo lo que quiso, mientras fueran cuatro poemas propios y uno ajeno. Como por ahí eran poemas de diferentes libros, o inéditos, preferimos no ponerles título a los discos.

La mayoría de los poetas primero escribe y luego lo lee en voz alta o lo dramatiza, aunque algunos componen oralmente. El poema tiene una doble personalidad: la escrita y la oral. ¿Creen que esto es así?
 
GH: Aunque casi todos partimos de la escritura, el poema termina de darse forma cuando uno lo lee en voz alta. Ahí confirmás o ajustás en base a la lectura. Creo que eso es lo bueno de registrar poesía en formato audio. La oralización del poema es una parte más del texto mismo. La cadencia, el ritmo.
 
CH: Hay algo que me interesa de Hambre y tiene que ver con que “esto lo estoy diciendo así como te estoy hablando ahora”. Esta nueva ola o manera de escribir que hay en los jóvenes poetas tiene que ver con que haya muchas lecturas en vivo, con que uno simplemente diga. También lo vinculo a los audios de Whatsapp.
 
 
Quizás, la diferencia más grande entre los dos proyectos es que Hambre fue grabado en forma casera por los mismos poetas, con su celular o con su computadora, y Mambo fue grabado en estudio.
 
CH: El celular como herramienta habilitó algo. En su momento, cuando inicié Hambre, pensaba un montón en el audio de Whatsapp. Yo creo que hay algo que puede pasar directamente hablando. Algunos de los poetas que están en Hambre sacaron textos de improvisaciones de teatro que después escribieron. Eso también puede pasar con un audio de Whatsapp. Me interesa el ejercicio de la escucha. Uno pierde a veces la atención, y eso tiene que ver con cómo uno dice las cosas. O al revés, a veces te enganchás con un tono. Tenés que poner un montón de vos para escuchar los audios, es un laburo.
 
GH: En Mambo elegimos grabar en estudio porque nos interesaba conseguir una buena calidad de audio. Nos tomamos muy en serio este tema de “vamos a replicar el formato disco para que la poesía esté al nivel de un disco de música”. Por eso también lo pensamos como un EP, que tenga un par de temas, un cover. A la vez también para jugar, para hacerlo de manera más lúdica. Como estábamos haciendo el programa de radio y teníamos las herramientas para hacerlo con buena calidad, aprovechamos para grabarlo ahí. Esto de los audios de Whatsapp me parece súper interesante también.
 
CH: Son sutilezas, son colores distintos.
 
¿Y qué diferencias encuentran entre escuchar en Internet y en una lectura en vivo?
CH: Hay cuestiones estéticas de la lectura en vivo que a mí me gustan. Me gusta que se arme un semicírculo. Me gusta esa cosa del juglar, del ramo de rosas y un vasito de agua. Algo que es medio un chiste pero que igual no deja de parecerme poético, lo banco visualmente.
 
En el vivo está el cuerpo, está la puesta en escena. Que el poema esté en Internet genera otra situación de escucha. Esa puesta en escena no se ve, pero se repone a partir del oído.
CH: Sí, una amiga me contaba que ponía los audios directamente desde el Soundcloud y se ponía a cocinar, iban pasando uno tras otro. No sé cómo lo escucha la gente. Cuando leés, tenés puesta la atención, ahí. Es otro ejercicio. Hay algo que me preguntaban los poetas con respecto a si podían hacer música atrás, y yo les decía “mirá, la protagonista tiene que ser la voz. No me pondría a tocar la guitarra, pero si estás grabando y justo suena una ambulancia, o alguien grita algo, es re bienvenido”. Es creer en lo que está pasando en el momento, creer en ese presente.
 
En relación a su propia experiencia o lo que ven que sucede en la escena artística, ¿cómo creen que se articulan los roles de artista, curador, gestor, crítico?
GH: en Mambo vamos experimentando todos los roles. Una de las causas por las que hicimos los EPs fue que en un principio nos pensamos como difusoras y agitadoras culturales y en un momento dijimos “queremos hacer una curaduría particular” y por eso armamos los EPs y la revista In situ para seleccionar, de todo lo que está pasando, algo más acotado y curado por nosotras.
CH: El trabajo curatorial me interesa. Me gusta elegir fotógrafos, y a su vez es muy difícil. Me gusta mucho ese juego entre la imagen y las voces. Me pasa por ejemplo que me resulta difícil elegir un título, pero me parece que es importante, que suma, que dice algo antes de poner play. En “Sofoco cemento”, el primer número de Hambre, hay algo que tiene que ver con la ciudad, y con gente quemada por la ciudad.
 
¿Les parece que este tipo de proyectos tiene visibilidad?
GH: Como todo proyecto autogestionado la difusión es difícil. Cuesta pasar al siguiente nivel del circuito de gente que le gusta la poesía. Es un nicho dentro de un nicho dentro de otro nicho. Es una circulación abstracta, es Internet. En un momento hicimos unas postales con el link del Bandcamp, para tener un objeto que lo represente. También nos hubiese encantado editar los EPs en formato físico. Es algo que hay que financiar, es difícil. Hay que tratar de buscar otras maneras de difundir poesía y autores que no tienen lugar en los medios más grandes.
CH: Comparto todo. También hicimos postales.
 
¿Por qué los nombres Mambo y Hambre?
GH: Nosotras lo pensamos como una palabra concreta, fuerte y contundente. Y a la vez abstracta. Mambo puede ser todo. Hay mambos buenos, mambos malos, tristes, divertidos.   

CH: A veces tengo una sensación que no me gusta cuando voy a muestras de artes visuales y es que el ambiente de las inauguraciones, por ejemplo, me parece frío. “Hambre” tiene que ver con dar, con la alimentación, con las bestias, con la selva. Es algo necesario.
Nombre
Email
Comentario