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¡Salven a las didascalias!
Un comentario sobre la obra Sur y después, de Vicente Muleiro.

Plagada de imágenes poéticas y metáforas, se narra el drama de Julián, un hombre abatido por la vida, que intenta reencontrarse con su familia en un pueblo de la Patagonia.

 

Sur y después de Vicente Muleiro. Dirección: Hugo Urquijo. Elenco: Horacio Roca (Didas), Mario Alarcón (Julián), Daniela Catz (Frenchi) y Sebastián Richard (Armando). Músico en escena: Federico Marrale. Escenografía:Sebastián Sabas. Comunicación visual-CCC: Claudio Medin. Centro de la Cooperación, Corrientes 1543 (CABA). Viernes, 22 hs.

 
 
 
Sur y después presenta un drama, el de Julián – Mario Alarcón-, un hombre que viaja al sur argentino con la esperanza de reencontrarse con su mujer e hijos. Sin embargo, se enfrenta a la soledad del invierno patagónico. La nieve y el frío circulan en todo momento pintando un mapa poético de la Patagonia argentina.  La poesía matiza y alivia la gran carga dramática de la historia de un hombre solitario y al límite de la locura, que ha sido derrotado por la vida.
 
El elenco es de gran nivel, se destaca la actuación de los protagonistas Mario Alarcón, quien logra momentos de emotividad, humor y gran dramatismo y Horacio Roca, con su voz profunda y clara. Lo que hace más interesante la puesta es la posibilidad de trazar diferentes líneas de interpretación. Por un lado, se plantea el tema del fenómeno del teatro, o una reflexión “intra-teatral” a través de Didas –Horacio Roca- , el personaje que lee las didascalias y que también recita los poemas de Julián. Allí, se toca el tema del límite o la relación entre el autor, el texto, el director, la puesta y la actuación. Por otra parte se establece un plano para la contemplación y la construcción poética de una Patagonia fría, de la desolación y quizás, la locura. Por último, la línea dramática (la historia de Julián, Frenchi – la mujer de Julián, interpretada por la expresiva Daniela Catz- y Armando - el hermano del protagonista, un preciso trabajo de Sebastián Richard-) permite seguir la narración del drama familiar.
 
En lo estético se produce una aparente mezcla de teatro leído y puesta semimontada. Con los “hilos al descubierto”, la obra se adentra en el mundo teatral de una manera inquietante. Los juegos entre Didas y los “actores” de su relato por momentos exacerban el ejercicio de una didascalia demasiado exhaustiva, lo que permite el ingreso de un tono paródico, posibilitado por un autor que sabe reírse de sí mismo. Por otro lado, se evidencian convenciones teatrales como el cambio de detalles en el vestuario para diferenciar personajes, espacialidades que se encienden y se apagan en la escena o cambios en el enfoque de la mirada cuando, por ejemplo, Didas interactúa con Julián como uno más de los personajes de la trama ¿Dónde empieza la ficción, dónde el relato?
 
Por su parte, la música es un elemento fundamental. Federico Marrale también orquesta los climas, interactúa y se deja ver como un elemento más de la construcción de la ficción. Didas, narrador omnisciente por momentos, relator o apuntador, es el gran titiritero de la escena, mueve los hilos de la acción y lanza a los personajes a su inevitable devenir. Enfrenta al público cara a cara, rompe la cuarta pared y se presenta como el personaje que lee las didascalias, aquellas instrucciones dadas por el autor para la representación de la obra. Pedagógicamente realiza una crítica a la falta de didascalias en el teatro contemporáneo. Parece introducir la pregunta por la función del texto y del autor en la actualidad. Lejos de acartonarse, la actuación logra fluir en diálogo con el texto. 
Julián, el “verdadero protagonista” o, el protagonista de la trama que introduce Didas (y otra vez, un teatro dentro de otro), es un hombre que intenta reunirse con su familia y mientras tanto recuerda su pasado, baila cumbias en el bar La Farola, hace radio en el pueblo, escribe poemas, se funde con el paisaje y se aísla cada vez más en su realidad.
 
Sur y después logra entrecruzar lo teatral y la poesía de manera creativa. Capta el espíritu de la desolación patagónica y metaforiza sobre la derrota de un hombre en medio de un retroceso popular -parafraseando a la obra-. Un drama que hace referencia a grandes temas: el amor, la familia, la soledad, la locura, la poesía y la muerte. Una obra que invita a reflexionar sobre el teatro, el texto y la actuación.
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