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“Es necesario romper con la mentira de que hay que salir campeón”
En esta entrevista, revisamos y analizamos con Ratola su trayectoria artística: desde Campana para el mundo.
 
Cristian Gigena (Ratola) es un músico argentino oriundo de Campana. Allí tuvo sus primeros acercamientos al mundo de la música y supo crearse un espacio de crecimiento profesional que mantiene hasta el día de hoy. Con 32 años, es docente y productor; en la actualidad lleva a cabo varios proyectos en su ciudad natal. Abanderado de la música autogestiva  ya tiene dos discos en su haber: Feliz cumpleaños y Cada vez te quiero más. Una historia de cómo se puede vivir del amor (la música) y sostenerse económica y emocionalmente.
 
-¿Cuáles fueron tus primeros acercamientos a la música? ¿Cuándo decidiste dedicarte a esto?
-Mi primer acercamiento real a la música –o por lo menos a la música a nivel artístico– fue imitando a Carlitos Balá con un micrófono de madera que me había hecho mi abuelo en la carpintería. Siempre sentí muchísima admiración por él. Con el correr de los años me empezó a llamar mucho la atención el hecho de que en mi casa se cantara tanto para Navidad. El marido de mi abuela tocaba y cantaba horas y horas y yo esperaba ese momento del año, me gustaba muchísimo. Luego llegaron los últimos años de la primaria y en la casa de mi mejor amigo ensayaba Fun People (mejor dicho Anesthesia), la historia empezó a cambiar. Llegaron los primeros cassettes y apareció el CD. Recuerdo que mi primer cassette y CD originales fueron el mismo: Chaco de Illya Kuryaki. Empecé a juntarme con gente a tocar a los 17 años. Yo sólo cantaba, los instrumentos siempre me costaron mucho. Pasábamos muchísimas horas por semana ensayando. Realmente no sé si lo hacíamos bien o mal pero nos sentíamos muy bien haciéndolo. En 2005 formamos nuestro primer gran amor: Patadas Voladoras. Una banda que hasta el día de hoy, cada tanto, sigue dando algún que otro show.
 
- ¿De qué proyectos formas parte actualmente?
- El proyecto mas fuerte actualmente es mi proyecto solista, Ratola, que toma diferentes formas. En solitario, en formato banda, en dúo. Me gusta muchísimo la experiencia de poder ir cambiando cosas todo el tiempo. Después estoy en Noche de Solistas que es una banda que comparto con tres solistas más de la ciudad de Campana en donde cada uno aporta canciones de su repertorio para darle una vuelta de tuerca y salir a tocarlas con diferentes ritmos y voces. Y también, como te decía antes, Patadas Voladoras siempre está ahí.
 
-¿Cuál es tu experiencia con la música autogestiva? ¿Cómo ves el panorama de la  autogestión sin grandes productoras?
-Todo en mi carrera musical fue autogestivo y estoy muy feliz con eso. Cada paso que das es un paso firme y lindo y conocés muchísimo. Claro que se hace difícil el acceso a ciertos lugares que por ahí están en la cabeza de uno cuando empieza a hacer música, pero realmente son cosas que con los años te parecen menos interesantes, poco reales.  En la autogestión la satisfacción es enorme y el aprendizaje es total. Las grandes productoras posiblemente te den todo un día y al otro te suelten la mano porque el mercado va para otro lado. Creo que la caída puede ser muy grande y dolorosa. Claramente el día que apareció la UMI (Unión de Músicos Independientes) nos explotó la cabeza a todos y nos dio una mano enorme a tal punto que se replicó en todo el país. Nosotros en Campana formamos la MIC (Músicos Independientes de Campana) donde tratamos de asesorar a los músicos de la zona para conocer este camino de la autogestión.
 
-¿Se puede vivir de la música?
-Sí, claro. Es difícil como todo trabajo en el que tenés que moverte para conseguir cosas, para dar pasos. Por ahí, lo complicado que tiene la música es que vivís, pero de otra cosa (dentro de la música) que no es precisamente tocar: dar clases, grabar, producir, etc. Yo soy docente de música y con los años he hecho el camino para hoy poder estar bien con eso. Pero pesa a veces un poco en el cuerpo porque cuando terminás con tus horas de trabajo empieza el otro trabajo que es el de componer, grabar tu disco y hacer todas esas cosas que llevan mucho tiempo para el proyecto propio. En mi caso lo siento doblemente difícil porque vivo en una ciudad industrial donde las fábricas y el entorno te están tentando todo el tiempo para esa entrar en esa "estabilidad" en la que se mueve el mundo. Pero esa estabilidad seguramente es de todo menos emocional.
 
-¿Cómo es la relación con los espacios culturales de Campana? ¿Se articulan esos espacios con Buenos Aires? ¿Cómo es esa escena allá y acá?
- Campana es una ciudad hermosa y siempre tuvo una oferta cultural enorme. Hoy en día vemos nuevos proyectos que están buenísimos. La ciudad está atravesando un momento cultural realmente increíble. Y sumado a esto han aparecido lugares (como Bisellia Teatro Bar) que nos abrieron las puertas y nos brindaron libertad para hacer lo que quisiéramos. Hemos organizado show, ciclos (coordino un ciclo de cantautores que se hace cada 15 días en la ciudad) y demás que nos han abierto muchas puertas para el resto de Buenos Aires.  Capital siempre es un lugar al que estamos muy dispuestos a ir y es donde conocemos muchos artistas. Es donde abrimos la cancha. Particularmente me ha dado mucha experiencia y muchos amigos.
 
-La docencia te permitió lograr una estabilidad económica. ¿Creés que ese “ser docente” lo transmitís en el escenario?
- No sé si en el escenario en sí. Lo que sí creo es que les transmito a mis alumnos y a mis colegas que es cuestión de tomar una decisión y darle para adelante. Entonces la música se puede volver un trabajo como cualquier otro, con la diferencia que siempre va a ser más placentero.
 
-En cuanto a la industria, ¿por qué crees que las discográficas no se abren a financiar a nuevos músicos solistas o bandas?
-Creo que las discográficas están intentando buscarle una nueva vuelta al mercado. El otro día en una charla nos enteramos de que en verdad Spotify es de las mismas discográficas que hoy están "yendo a pérdida" y pretenden recuperar el mercado que perdieron con Youtube y demás. De hecho, si te pones a ver, hace un tiempo teníamos música libre en Internet y de repente empezamos a pagar por escucharla más ordenada, más rápido. Esto claramente es la mano de las discográficas que empezaron a encontrarle la vuelta a través de plataformas a las que todos queremos acceder y en las que todos queremos estar.
 
-En cuanto a esos nuevos recursos tecnológicos ¿qué potencialidades les ves a las nuevas plataformas de reproducción, streaming, etc? ¿Qué pasó con la llamada “piratería”?
- El análisis está en a quién le servia y a quién no la piratería. Las plataformas lo único que hicieron fue ordenar las cosas, darle un toque de calidad y salir a vender algo a bajo precio antes que quedarse sin nada. Es la misma vuelta que Netflix. Si te fijás bien, no tienen ningún estreno y todo lo que está ahí, moviéndote un poco, lo conseguís en la web. Pero ordenaron las películas, le dieron inmediatez a la reproducción, sumaron algunos clásicos y pusieron un valor mínimo. Y después ¿qué hicieron? generaron contenido propio. ¡Ahí está la vuelta de hoy! 
Igualmente creo que las otras plataformas como Youtube, Bandcamp y demás nos dieron a todos la posibilidad de estar metidos en un mundo y de llegar a un montón de lados que antes se nos hacía complicado llegar.
 

-Si tuvieras que describir un ideal para la música y para los músicos del mundo, ¿cuál sería?
-Yo creo que la clave está en valorar al músico desde el día uno y no cuando la haya "pegado". Todos en su familia quieren tener a un músico, pero quieren tener al músico exitoso y no al músico que se la pasa trabajando el triple de horas pero tiene poco ingreso económico. Entonces creo que la clave está ahí, en apoyar desde el principio. En comprar sus discos, en pagar la entrada, en ir a verlos en vivo. Ayudarlos en un camino largo pero hermoso y romper con la mentira de que hay que salir campeón. La música no tiene un solo campeón y es un torneo largo que hay que disfrutar paso a paso.

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