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El deseo que se transforma

El silencio es un cuerpo que cae, dirección y guión: Agustina Comedi. Edición de imagen: Valeria Racioppi. Dirección de fotografía: Agustina Comedi, Ezequiel Salina y Benjamín Ellenberger.

 
“Cuando vos naciste, una parte de Jaime murió para siempre”, son las palabras de Agustina Comedi en el comienzo del film, citando a un amigo de su padre. La ópera prima de la cordobesa es un documental que se estrenó a sala llena el 12 de abril en el marco del BAFICI. Se constituye a partir del material de video en formato 8mm y VHS –según la época‒ filmado a lo largo de la vida de Jaime, el padre de la directora. De esta manera, el espectador se acerca a él, no así a su imagen. Su figura casi no aparece sino a través de aquello que mira: se acerca torpemente, se aleja para enfocar algo que ha captado su atención, se ríe, comenta, pregunta.
 
El foundfootage revela la intimidad de la familia y los momentos de la infancia de Agustina Comedi: reuniones familiares, vacaciones, la vida cotidiana. En este juego, se evidencia esa parte de Jaime que quedó relegada al olvido con el nacimiento de su hija, la ausencia de lo que en algún momento supo ser. Pero hay historias que no mueren, aunque no sean contadas, aunque se tapen con el comienzo de nuevas historias. ¿Podríamos decir que se trata de una biografía propiamente dicha? Sí: en parte, ése es su punto de partida. Pero el film va más allá, y en un gesto político atraviesa lo particular de la historia de Jaime para aproximarse al significado de ser homosexual y disidente en la Argentina de los ’70.
 
El silencio…, en un entramado entre material fílmico de archivo y entrevistas realizadas por Comedi, deja de manifiesto que lo personal es político, y que aún hoy, si bien se han conquistado algunos espacios respecto a la época que aborda el film, “hablar sobre los temas de homosexualidad”, como dice con cierto decoro una entrevistada, sigue siendo tabú. Y claro está, sigue reinando la heteronorma: la estigmatización y la persecución social quizás sólo cambiaron de forma. Por eso, al evidenciar y reconstruir la represión y la clandestinidad sufrida por lxs disidentes durante la dictadura, también nos recuerda que aquella lucha que de algún modo comenzó en ese entonces, lejos está de darse por terminada.
 
Agustina Comedi y Valeria Racioppi (a cargo del montaje) hacen un trabajo realmente exhaustivo sobre las 160 horas de material fílmico con que se encontraron al comienzo del proyecto y que debieron seleccionar para llevar a cabo el documental. En esta selección, no sólo se destaca el reflejo de la época y el retrato de lo cotidiano, sino que, además, el archivo en sí y su disposición en el tiempo se vuelven poéticos, para vislumbrar que lo mirado y lo deseado tienen mucho en común. La prueba de ello es el prometedor comienzo de El silencio… que consiste en el reflejo de la mirada de Jaime como intentando aprehender el inmenso David de Miguel Ángel a través de la imagen. El tiempo se extiende cuando lo recorre lentamente de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, cuando lo rodea y finalmente se detiene en una parte de la escultura, hasta que otra cosa del espacio lo convoca.
 
Si el documental transcurre con tanta fluidez ‒más allá de lo interesante de la historia‒, es debido al tratamiento de la imagen. Entre el archivo y las entrevistas llevadas a cabo en la actualidad se logra una armonía en la que los distintos materiales fílmicos no generan disrupciones entre sí,  en principio porque se condicen en su formato, y en segunda instancia, porque lo casero de las filmaciones de Jaime se replica en las entrevistas: esta vez quien mira es su hija. Veinte años después del fallecimiento de su padre, su mirada se encuentra haciendo foco en el deseo de hacer público lo privado. Sin embargo, su forma de encarar la imagen en las entrevistas, no deja de lado lo íntimo e informal de aquello que es, en cierta medida, personal. Sólo hacia el final, la imagen hace su aparición en alta definición, en un marcado y repentino gesto disruptivo, como símbolo del deseo que se transforma, pero que deja huella a través de las generaciones.
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