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Un artista que no tiene miedo
Miedo, autor e idea original: Albert Pla. Diseño de arte: Mondongo. Diseño sonoro: Kei Macia. Dirección: Pepe Miravete. Teatro Regio, Buenos Aires.
 
Albert Pla es un artista polifacético-cantor, performer, compositor, actor-, de origen catalán. Es reconocido por haber modificado el género cantautor a través de puestas en escena performáticas cargadas por una estética singular que deambula entre lo kitsch y el punk. Colaboró en producciones con artistas como Pascal Comelade, Alex de la Iglesia, Fermin Muguruza y Robe Iniesta, entre otros. Una de sus famosas canciones le dedica su letra al rey Melchor, arranca tímidamente con su voz aniñada: “Mi majestad: espero no ofenderlo ni irritarlo majestad”, y continúa: “sería mentirle si digo que tengo respeto por la monarquía/ siempre me he cagado en las dinastías y en las patrias/ putas las banderas sucias/ los reinos de mierda y la sangre azul mi majestad”. Asimismo en octubre de 2013, el artista expresó: “A mí siempre me ha dado asco ser español”, manifestando su apoyo a la independencia y separación de Cataluña​ del resto del país. Desde el 2001 Albert Pla realiza giras por Latinoamérica y conjuga sus espectáculos musicales con puestas teatrales.
 
En este contexto, el artista realizó desde fines de enero hasta marzo de 2018 en el Teatro Regio, cuatro funciones semanales de su nueva obra titulada Miedo en conjunción con el colectivo argentino de artes visuales Mondongo. Este grupo está integrado por Julieta Laffitte y Manuel Mendhana. Sus obras ponen en tensión la relación conceptual entre la materialidad y la imagen abordando temáticas como la sexualidad, el colonialismo, o la desigualdad económica a través de técnicas mixtas. Su sello distintivo es la disparidad de las materias primas con la cuales elaboran cada obra y el tratamiento no convencional de las mismas. El dúo se caracteriza por la mezcla caótica de los componentes con los cuales trabajan cada pieza: plastilina, espejos, alfileres, clavos, hilos y hasta comestibles. Dicho de otro modo, para ellos toda herramienta tiene potencial artístico; de ahí el nombre del grupo que juega conla idea del plato tradicional: el mondongo es una comida popular y con diversos ingredientes. Entre sus obras cabe destacar “Caperucita Roja” perteneciente a la serie roja de Charles Perrault y sus propios autorretratos realizados con fiambre ahumado.
 
De la unión entre Albert Pla y Mondongo surge Miedo, una obra que nos expone a los miedos que todos llevamos dentro y no sabemos de dónde surgen ni cómo se perpetúan. A través de canciones, textos y una imponente puesta, que cuenta con proyecciones, la pieza expresa las diferentes manifestaciones de los miedos que acontecen en las personas: miedo a las cosas ínfimas de la vida cotidiana como llegar tarde a un encuentro, miedos abstractos o conceptuales como aquello que no tiene razón de ser, como también así al pánico existencial por morir de cáncer, o ser enterrado vivo, falleciendo lentamente, sólo y desesperado. Miedo transita temáticamente por las fantasías que habitan en la mente de los individuos, los fantasmas de los remordimientos, y se exhibe a través de la caja escénica en paisajes sobrecargados de colores, magnéticos para el espectador, que se transforman en refugios de los horrores más profundos.
 
Albert Pla interpreta a un niño y su temor a una muñeca diabólica que es  uno de los personajes virtuales encargados de perturbar al intérprete. Con el correr de la obra, el niño entra en la adolescencia y los motivos de angustia, traumas de su juventud, se modifican a la par de su cuerpo y su psiquis. De fondo, intermitente en la obra, oímos la letra de una canción: “Canta, canta, no dejes de cantar, si dejas de cantar te mo-ri-rás”. Siguiendo este aviso, el muchacho nunca abandona el canto como forma de expresar sus temores. El niño pequeño e inocente que nos causaba ternura al comienzo de la obra termina desfigurándose en un hombre sin alma, destrozado por sus vivencias y atormentado por espíritus.
 
El absurdo como concepto es parte esencial de la propuesta de Albert Pla. De aquí, que en un momento de la obra escenifica de una manera hiperreal al ratón Pérez, fiel cómplice de los niños. Sin embargo, el artista transpola al personaje infantil y se pregunta ahora qué representa esa rata que aparece sigilosamente en nuestra cama para llevarse nuestros dientes mientras dormimos.
 
El resultado de esta mixtura teatral y musical, cargada de un carácter irracional, grotesco, paródico, es un viaje tridimensional de 80 minutos a través de distintas visuales que emanan una saturación cromática hipnótica, que sobrevuela la cultura pop. La obra es un juego de capas, en la que lo bizarro, el humor ácido y la ironía, fiel al estilo tanto del autor como al colectivo artístico, ejecutan su mejor faceta.
 
La obra es una propuesta multimedia de carácter onírico cargada de una poética digna del universo de Pla: caótica, delirante, excesiva. El espectáculo, con sus transiciones salvajes ‒de lo escatológico o lo terrible, de lo surrealista y lo tierno a lo sarcástico‒ es puro Albert Pla. Miedo nos obsequia un consejo final: vivamos lo mejor que podamos, abracemos las pasiones tristes y apropiémonos de ellas, mientras dure esta oscura y larga comedia.
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