Búsqueda
críticas
Pegote trash
Estación Espacial Hawaii. Instalación del artista Juan Vegetal. Productor: Matías Duarte. Equipo de trabajo: Valentina González Bernal, Milena Camarra Stucchi, Nicolás Mealla,  Renata Fuchs, Jo Murua, Guido La Rosa y Nachito Santa Cruz. En la Sala C del Centro Cultural Recoleta. Junín 1930. Entrada libre y gratuita.
Los collages lisérgicos y las historietas coloridas con los que el artista Juan Vegetal encarna una relación de años y años de producción, han cobrado vida a través de una instalación en forma de club-cultural que en su seno acoge las más diversas actividades y las más interesantes muestras. Felices los ñoños y Ciber-city son sus dos publicaciones en formato impreso que prueban que el lenguaje de la historieta, las fibras escolares y el imaginario trash son sus grandes pasiones. Estas predilecciones se imprimen nuevamente en su primera exposición individual que, irónicamente, terminó siendo colectiva y abarcó en diferentes oportunidades marcadas en una agenda las invenciones de numerosos artistas.
 
Elegir, recortar y pegar. Tres acciones fundamentales que argumentan el mundo de Juan Vegetal. Un mundo lleno de colores presenta situaciones y experiencias atiborradas de chatarra virtual. Este universo rebosante corona a Vegetal como un artista que tiene la increíble capacidad de crear combinatorias que dejan entrever un sistema de comunicación complejo. Un sistema actual, joven y en sintonía con el paradigma contemporáneo. El artista elige momentos, resabios de frases, colores, que saca de entremedio del vómito que constituye el archivo digital de Internet, los recorta y los trae a sus libros y, ahora, a su muestra pegándolos en un universo lleno de tonalidades y circunstancias psicodélicas.
 
Esta instalación que trae a la Sala C del Centro Cultural Recoleta dispara el interrogante: ¿con qué más se puede hacer collage? La Sala está dividida en diversos escenarios del imaginario del artista: el “parke”, el “livin”, el “teatro”, el “tasher” y el “callejón”. Las divisiones no son totales, las escenas conviven en una armonía desopilante entre diversas actividades que se proponen funcionar en conjunto en este mundo aparte: hay exposiciones que se habilitan en el livin y en el callejón, talleres de armado de fanzines y de criaturas en papercraft para el parke, música mixeada por djs, mundiales de stickers y torneos de dino-pianito, el videojuego creado por Juan. Este collage multidisciplinario invita a ser visitado en más de una ocasión.
 
La manera del artista de enfrentar el mundo es a través de la colaboración, el recorte y pegue de un mundo anexo y, a la vez, construido con rastros o vestigios que forman parte del mundo virtual. El marco del Centro Cultural Recoleta le ha dado la posibilidad de jugar en un ambiente joven, y con un público presuntamente consumidor de las nuevas ideas y plataformas que copan el universo de la exposición. Ha logrado así, de manera efectiva, hacer un rejunte pegoteado de contenido trash que habla el mismo idioma que quien asoma la cabeza en los cinco escenarios. Una jerga joven, actual, plagada de influencia del ciberespacio, del lenguaje de género y conectada plenamente con el pop que se remonta a fines de los años ‘90 y principios de los 2000.
 
Crear una experiencia formulada desde las tijeras que cortan contenido y la plasticola que lo pega en espacios nuevos parece sencillo, pero Juan Vegetal se las ha rebuscado para encontrarle a su mundo de papel y cómics una nueva identidad recorrible, que permite un novedoso acercamiento del público a su obra. Después de todo, pegar stickers, jugar videojuegos y crear animales de papel son actividades que cobran un sentido diferente en este mundo aparte que se presta a ser transitado, recortado y pegado en múltiples escenarios del mundo del arte actual.
Nombre
Email
Comentario