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Cindy Sherman - Richard Prince: la guerra de los sexos
Cindy Sherman – Richard Prince, obras de Cindy Sherman y Richard Prince. Curaduría de Victoria Giraudo y Gunnar B. Kvaran. En el Museo Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA). Av. Figueroa Alcorta 3415. Desde el 28 de junio hasta el 29 de octubre de 2018. Lunes a jueves 12:00 a 20:00. Martes cerrado. Miércoles 12:00 a 21:00.

Es inevitable, para hablar de la muestra, referirse a los artistas estadounidenses que la componen y le dan nombre a esta exhibición: Cindy Sherman, (Nueva Jersey, 64 años) y Richard Prince (Canal de Panamá, radicado en Estados Unidos, 68 años), cuyas obras, estandartes de la fotografía contemporánea, se encuentran en exposición en el Malba. Se trata de 34 fotos en total que pertenecen a la colección del Museo Astrup Fearnley de Oslo y están divididas en partes iguales en lo espacial, aunque separadas en la disputa que ambas plantean.
 
Por un lado, Cindy Sherman, con su serie de gigantografías Untitled Film Still, despliega su faceta como perfomer al imitar figuras emblemáticas del cine del siglo XX, como Brigitte Bardot, en sus actuaciones desoladas y algo reprimidas, íntimas. Otra retrospectiva muestra a la mujer en la pintura del Renacimiento en la serie History Portraits/Old Masters, en la que la maternidad se destaca como un artificio en esa virgen cuyo seno es una prótesis al descubierto. Otro juego de obras retrata mujeres en estado de vulnerabilidad en la serie Fairy Tales de 1985, que se asemeja temáticamente a las composiciones surrealistas de Grete Stern de la década del 50, en las que la mujer avizora a través de los sueños sus deseos reprimidos en el inconsciente por los mandatos sociales y la repartición de roles que la confinan exclusivamente a las tareas del hogar. Su serie más contestataria de mujeres es Ominous Landscapes, que surgió por un encargo de la revista Pop en 2010. En ellas vemos imágenes retro (por esa época empezaron las reversiones en la moda y en cine de estéticas pasadas) de la mujer usando un vestido Chanel de los años 20, el pelo garcon y la mirada desafiante en contraposición a la mujer ornamentada y mirada complaciente de Balenciaga.
 
A la derecha de la sala se encuentran las obras de Richard Prince, artista conceptual y pop en cuyo quehacer artístico reverbera el arte de Marcel Duchamp y Andy Warhol. Prince realiza refotografías, técnica que consiste en tomarle una foto a la gráfica publicitaria y señalarla como obra de arte. En esta muestra están las archiconocidas imágenes de los cigarrillos Marlboro, tituladas por el artista Untitled Cowboy, que van de 1980 a 2012 con distintas técnicas, la más utilizada como pieza de presentación es la del vaquero recorriendo un desierto color ladrillo montado a caballo bajo un cielo ideal. La siguiente serie, y la más duchampiana, es Second Place: capós de autos que fueron cuidadosamente pintados por su dueño y encargados por el artista vía carta a una revista para su galería privada Second House. La muestra incluye la serie Untitled (De Kooning), un homenaje al artista contemporáneo Willem de Kooning que Prince mezcla con desnudos de grupo que remiten a las fotos de The Factory, de Warhol. Sin embargo, las obras que crean interés aún hoy son las Untitled (Girlfriends), refotografías que empezaron a salir en 1993 por el artista, y anteriormente ya circulaban por las revistas de motociclismo gracias a las novias de los lectores de motos que posaban desnudas sobre una Harley Davidson (la versión de los desnudos femeninos actuales es la serie Portraits sobre Instagram). Entre la producción de Girlfriends (“Novias”), se encuentra una foto salida de una sesión especial con la actriz y modelo Brooke Shields, la revancha en una producción de su cuerpo tonificado especialmente dirigida por ella, bajo la lente del fotógrafo Sante d’ Orazio, y con el mismo peinado y maquillaje que usó en 1975, cuando a la edad de diez años su madre aprobó que su imagen desnuda y aceitada en una bañera saliera publicada en la revista “Sugar ‘n’ Spice”. Según consta en el epígrafe, Prince tiene contacto con la foto en 1983, en el momento que Shields reclama judicialmente los derechos sobre la imagen a Gary Gross, por la película Pretty Baby, y Prince la convierte en su obra, que forma parte de su colección.
 
La imagen de la niña en la bañera despertó en las últimas semanas cuestionamientos y pedidos de exclusión en las redes sociales por parte de ciertos sectores del feminismo. Y el arte, que es también un modo de expresión ayuda a concientizar sobre los valores del pasado y el presente y de poner en evidencia la opresión y la lucha. En este sentido, si Cindy Sherman trabaja la condición de la mujer y problematiza con su cuerpo el lugar que ocupa en la sociedad, en la que el género femenino es sujeto de deseo de otros y al mismo tiempo consumista de estereotipos fijado por la mass media, Richard Prince, en cambio, por sí solo, no plantea grandes interrogantes. De hecho, es notoria la relación entre la publicidad de cigarrillos, los autos, las motos, las mujeres y la fantasía (vale la comparación en este punto con el film Belleza Americana) como meros gustos personales que forman parte de la identidad masculina que, hoy por hoy, está bajo observación crítica, aunque sea un espacio ajeno al arte el que problematice el estereotipo masculino y no el mismo Prince.
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