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Críticas sobre El amor menos pensado de Juan Vera


 

 

 

Los análisis de Diego Batlle para Otros Cines (30/7/2018), Pablo Scholz en Clarín (2/8/2018), y Horacio Bernades en Página 12 (2/8/2018) para la película El amor menos pensado de Juan Vera desarrollan su problemática en torno al género de la comedia romántica dentro del campo cinematográfico, particularmente al subgénero del  rematrimonio.

 

Los tres autores parten de la premisa del género para abordar rasgos estructurales del film como los recursos cinematográficos, la duración y la actuación. El punto en común es considerar la opera prima de Juan Vera como un producto que opera dentro de las reglas del género de la comedia romántica, en las cuales existen ciertas características que le permitirían, por momentos, correrse del mismo, coincidiendo en que hay elementos estructurales que están fundados en lógicas preestablecidas. Battle lo considera como un producto masivo, en el cual el director recurre al manual del buen producto popular en tanto recursos del género: voz en off, ruptura de la cuarta pared, costo y eficacia. Por su parte, Bernades subdivide las comedias en dos tipos, una de fórmulas, y otra, que considera la comedia no como un género, sino como un modo de ver el mundo, mencionando a Billy Wilder, Daniel Burman y Judd Apatow, como referentes del mismo, y de la cual Vera formaría parte. En este sentido, Scholz parte de una postura similar al afirmar que el director abreva del manual de la buena comedia americana, al mismo tiempo que asevera que “no es una película “de género”, pero que va a generar muchísimo.

 

Los críticos consideran que el film se corre de la fórmula en el abordaje de las temáticas que las atraviesan, y es aquí donde el director logra distanciarse de los clichés del género. Battle resalta la convicción y sensibilidad para tratar cuestiones amorosas y de amistad, enfatizando la decisión del director de apostar por la comedia. Bernades coincide que los buenos diálogos y el timing, resultan en escenas excéntricas y tiernas. De la misma manera, Scholz aporta que el desarrollo de los personajes secundarios es fundamental para el desarrollo del film. Los tres reivindican las actuaciones de los personajes principales representados por Ricardo Darín y Mercedes Morán, y de los personajes secundarios encarnados por Juan Minujin y, particularmente, las escenas en las cuales participa Andrea Politti. En este aspecto, Battle considera al film como un ensayo sobre el deseo y las búsquedas para romper con el conformismo dirigido a los nacidos en los años 60, y por estas razones al film en sí mismo como una propuesta de género. Mientras que Bernades observa que la matriz autobiográfica y generacional es lo que le permite al director diferenciarse de otras películas argentinas del mismo género que en su opinión suelen ser vergonzosas y grotescas.  Otro punto a destacar es su duración. Tanto Battle como Bernades consideran que la duración de 136 minutos es una rara avis dentro del género, pero que sin embargo, termina siendo excesivo y contraproducente al film.

 

En definitiva, los críticos perciben ciertas normas del género que operan dentro de El amor menos pensado. Sin embargo, la propuesta y capacidad de Vera como director y guionista, es superadora de estas limitaciones al salirse con los estereotipos del mismo, en tanto diálogo, duración, desarrollo de personajes, cuyo abordaje, con cierto componente autobiográfico y generacional, le permite diferenciarse de otras películas de temáticas similares.

                                                               

 


 

 
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