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Un fragmento de pasado y futuro
Marie Orensanz Invisible.Galeria de arte Ruth Benzacar , Juan Ramirez de Velasco 1287, fecha: hasta el 15 de setiembre, horario: miércoles a domingos, 14 a 19hs., entrada: gratuita.


 

Rodeada de talleres mecánicos, alguna peluquería, pizzería y casas bajas, se encuentra la galería de arte Ruth Benzacar.  Pararse frente a la fachada blanca, puerta blanca, y solo un portero eléctrico con el nombre de la galerista, transporta al visitante a cualquier galería contemporánea del mundo. Marie Orensanz, (Mar del Plata, Argentina, 1936), presenta en este galpón ascético y silencioso la muestra titulada Invisible.
La artista comprometida con el espíritu de su época, años 60, renunció a sus trabajos minimalistas y exhibió a modo de friso unos afiches con la leyenda “El pueblo La Gallareta lucha por su única fuente de trabajo”, también transcribió un volante defendiendo a los obreros ferroviarios de Santa Fe, lo que le valió la represión por la dictadura del general Onganía, y el cierre de sus muestras. Continúa a sus 82 años con el mismo compromiso de justicia y libertad, como se observa en sus obras de gigantescos formatos, “Pensar es un hecho revolucionario”, instalada en el Parque de la Memoria, “El ambiente condiciona a la gente”, ganadora del premio Julio Le Parc, que será emplazada en Puerto Madero.
Ya en la exhibición, todo se  percibe sereno y frio. Las planchas de aluminio, material usado en las esculturas, acompaña esa sensación. Las obras son de pequeño formato, menos la que recibe al visitante ubicada en el fondo del salón y que se observa desde la entrada. Es como un ojo de cerradura gigante, casi de tres metros de altura, que invita al visitante a atravesarlo, coronado con un calado que dice Invisible, palabra que le da el título a la muestra. El gran ojo, pese a su sencillez comienza a interactuar, interpela, invita a preguntarse, que es lo que vemos y lo que no, y quienes son los invisibles. Se atraviesa un camino, se traspasa lo visible para ver más allá y resulta que no es solamente lo que vemos, hay más.
Dos esculturas similares a trampas de osos, ubicadas en un pedestal bajo, con el calado Atrapados, permite reflexionar sobre la libertad, la imposibilidad de romper con estructuras sociales y personales, pero mitigando el desazón nos enfrenta a otra obra que asemeja a una plancha antigua, de hierro, con el calado Era, donde devuelve la rebeldía y las trampas dejan de ser un obstáculo para formar parte del pasado. 
Otra obra montada en un pedestal, tres marcos de aluminio, encajados como ventanas algo superpuestas, que en su parte superior se observa calado en cada uno de ellos, el ambiente, condiciona, a la gente, sugieretraspasar a través de lo visible, ver más allá. Completan la muestra, obras de pared, maquetas de algunas esculturas monumentales con los calados: Pensar es un hecho revolucionario, Acordados, El ambiente condiciona a la gente, Cada cual atiende su juego. Lo visto en esta muestra es de gran contundencia conceptual. Invita a reflexionar sobre las complejidades humanas, atravesando el presente cómodo y previsible hacia un futuro incierto pero vivo.
 


 

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