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El expresionismo norteamericano
El film noir. Historia y significaciones de un género popular subversivo, Jean-Pierre Esquenazi. Traducción de Carlos Schilling, El cuenco de plata, 2018, 448 páginas.
 
De las terribles consecuencias que provocó la Segunda Guerra Mundial, hubo una que, colateralmente, benefició al cine en general y a la industria hollywoodense en particular. Para el sociólogo francés Jean-Pierre Esquenazi el nacimiento del film noir, monumento de la cultura norteamericana y uno de los grandes géneros de Hollywood, fue consecuencia directa de la unión intelectual entre los emigrados germánicos que trabajaban en la industria cinematográfica y los profesionales norteamericanos, ávidos de novedades.
 
El film noir, historia y significaciones de un género popular subversivo, publicado en Francia en el año 2012 y recientemente editado en nuestro país por El cuenco de plata, es un exhaustivo análisis que busca de manera metódica y didáctica desmenuzar los diferentes aspectos de uno de los géneros más teorizados de Hollywood. Esquenazi propone cuatro entradas diferentes, “cuatro viajes al país del noir”. El primer periplo, que tiene como meta revisar el saber acumulado sobre el tema a través del análisis de la basta teoría crítica y literaria, comienza con una afirmación acerca del origen del nombre del género. El concepto surge, de manera accidentada, en una publicación francesa de posguerra L’Écran Français cuando uno de sus críticos, Nino Frank, buscando una manera de denominar ciertas películas que venían del otro lado del Atlántico, escribe: “De manera que estos films ‘noirs’ no tienen nada en común con las cintas policiales típicas; [lo que aquí realmente importa] son los rostros, los comportamientos, las palabras.”
 
Estos policiales atípicos encuentran su particularidad en el segundo recorrido, el que se sumerge en la historia de estos films que el autor analiza en su tetralogía del noir: Double Indemnity, dirigida por el austríaco Billy Wilder; Phantom Lady, del alemán Robert Siodmak; Laura, del también austríaco Otto Preminger y The Woman in the Window, dirigida por el austríaco-alemán Fritz Lang. Todas comparten una casualidad: son el resultado de iniciativas espontáneas. Cuatro películas de cuatro estudios diferentes se realizan en el mismo año, 1943, en plena colaboración entre directores emigrados y productores hollywoodenses que, en su lucha contra el sistema, logran trasponer las novelas hardboiled y a sus escritores malditos (prohibidos en la “fábrica de sueños” por ir contra la buena moral norteamericana), ayudados por la confusión generada por la guerra dentro del organismo de censura. Además, estas películas compartían una estética y una unidad narrativa. El tercer trayecto propuesto por Esquenazi se sumerge en las particularidades del género que “cristaliza su significación en una figura enigmática, ambivalente y fascinante”: la mujer fatal, motor narrativo de estos films, es la encargada de seducir ambiciosamente a hombres débiles, aburridos, deseosos de salir de su condición y verse arrastrados al sombrío universo de la ciudad noir.
 
Estas películas, narradas en primera persona y filmadas con una fotografía cruda, que privilegiaba el claroscuro y el uso de objetivos que deformaban la imagen, constituyeron un verdadero expresionismo norteamericano. En el último viaje, el autor nos habla de los cruces entre el género y la tan discutida modernidad. El film noir se codea con las teorías de Walter Benjamin y Siegfried Kracauer y se suma como discurso crítico a través del uso de ciertos procedimientos estéticos, pero sobre todo en el retrato que hace de la ciudad moderna, protagonista indiscutible del género.
 
¿Porqué un género subversivo? En la tesis del autor estos directores y técnicos germánicos, exiliados por la guerra, empapados con la cultura de las grandes capitales europeas y en comunión con productores hollywoodenses, pudieron encontrar la rendija dentro de una industria fuertemente jerarquizada para canalizar sus visiones, inquietudes, angustias y críticas a un mundo fragmentado y a una modernidad amenazante. Lo hicieron dentro del sistema de estudios, discutiendo con la censura, adaptando escritores malditos amorales, cambiando las normas básicas de la iluminación clásica y por sobre todo imponiendo un héroe femenino en un ambiente mórbido y oscuro que eclipsaba a un hombre debilitado en su cotidianidad. Un género de raíces europeas típicamente norteamericano.
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