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Un cine sin maldad
Este artículo desarrolla una revisión analítica de las críticas de la película Mi obra maestra aparecidas en los medios para pensar los modos en que la crítica contemporánea aborda su objeto.

 

Las palabras vacías son maldad.”

La Ilíada, Homero.

 
Mi obra maestra, la película argentina dirigida por Gastón Duprat, que cuenta con su hermano Andrés como guionista y Mariano Cohn como productor, cosechó duras críticas tras su estreno en el medio local. La calurosa ovación de pie con la que se celebró su debut internacional en el Festival de Venecia, aquietará seguramente las aguas y llevará a una homogeneización de opiniones, volcándolas a su favor, tal como reflejan las calificaciones de los últimos días en el sitio Todas las críticas. Por ese motivo resulta apropiado recordar esos primeros textos, aparecidos antes de que la euforia exitista se imponga. La serie analizada incluye la publicación de Diego Lerer en su blog Micropsia, la crítica de Diego Maté, escrita para el sitio A sala llena, el artículo de Horacio Bernades para Página 12 y, a modo de contraejemplo,la nota de Alexis Puig recientemente aparecida en Infobae.
 
Diego Lerer creó en 2010, luego de desempeñarse durante veinte años como crítico de cine para el diario Clarín, su propio blog especializado en cine, al que bautizó Micropsia. Se trata de un medio puramente digital, dirigido a un público cinéfilo. Lerer es quien menos puntos otorgó a la película que nos ocupa, sin embargo, al leer su crítica, no se tiene la impresión de que sea realmente mala.
Lerer rememora los productos fílmicos de los 80 y los 90 y afirma que este film bien podría inscribirse en esa tradición. Señala que, a pesar de que el guionista es el director del Museo Nacional de Bellas Artes, la película se centra en “nuestra idiosincrasia” y no en el mundo del arte. Su resumen del argumento ensalza primero la capacidad actoral de Brandoni y Francella y nos remite a la dupla protagónica de El ciudadano ilustre, para luego destacar positivamente el tono nostálgico del film. En ese punto terminan las alabanzas. Lerer afirma que el mayor cuidado estético no llega a suplir la desorganización del relato y el carácter torpe y apresurado del final. No se contenta con afirmar que la película resulta aburrida por momentos, sino que le atribuye rasgos xenófobos, dado que “los otros” exhiben siempre características negativas (son snobs, no entienden de arte ni al mercado). La película es comparada con un sketch televisivo, basado en una binariedad primitiva. Lerer cierra declarando que la película se burla en definitiva de sus espectadores haciéndoles creer que se trata de un film que celebra la amistad, “cuando en realidad es todo lo contrario”.
 
La crítica de Diego Maté, para el prestigioso blog A sala llena, dirigido a un público conocedor y cinéfilo, no es más elogiosa, aunque los puntos en común con la crítica anterior son pocos. Maté se centra en el monólogo inicial de Francella, destacando su candidez, un rasgo poco habitual en las películas anteriores de la dupla Duprat/Cohn. Su crítica se centra en la comparación con productos anteriores como el programa Televisión Abierta y la película El artista, que también aborda la cuestión del mundillo del arte, pero con mayor mordacidad y crudeza. En su opinión,Mi obra maestra es una “sátira amable”, en la que abundan los estereotipos en un grado tal, que llegan a ahogar el verosímil. Compara a la galerista encarnada por Frigerio con el personaje de Cruella de Vily afirma que “la película ya no habla de las figuras del artista y del crítico, sino de dos monigotes insostenibles”, señalando que este tipo de excesos alejan al film de la sátira inteligente para hundirlo en una comedia farsesca e inofensiva. La crítica cierra con una nostálgica evocación de los malignos, pero interesantes films de la pareja Cohn-Duprat.
 
 
Página 12 es un diario dirigido a un público joven, de clase media a media alta y con interés por la actividad cultural. Horacio Bernades, su crítico principal,es el único que se toma el trabajo de ponerle título a la nota. La crítica aparece antecedida por una línea que indica nombre del film, su director y principales actores, debajo se lee“Extraña pareja para el mundo del arte”, dándole todo el protagonismo a Brandoni y Francella. Recién en el copete acota que se trata de la “primera película solista del codirector de El ciudadano ilustre”, para agregar que la película toca distintos temas sin definir ninguno.
 
El artículo inicia con una referencia a películas anteriores: El artista, que presenta la idea del arte como estafa, El ciudadano ilustre, tan exitosa, para luego establecer que fueron dirigidas por Duprat en colaboración con Cohn, cosa que esta vez no sucede. A continuación se pregunta sobre el posible tema central de la película, para concluir que el film se diluye entre todas las tramas propuestas.
 
Bernades se inclina por considerarla una buddymovie, dado que la película habla de dos seres, “que son el agua y el aceite”, sin que eso impida su amistado el asesinato. Luego señala que la trama se construye por mera agregación en torno al personaje central y concluye que éste déficit, sumado a las escenas inconducentes, reducen al film a una sucesión de sketches, que buscan conquistar a través de una comicidad fácil, basada exclusivamente en las capacidades actorales de la dupla protagónica. Remata vaticinando que la película conformará a quienes “simplemente vayan a ver a ambas superestrellas”, pero no a los que busquen una historia sólida e interesante.
 
En el diario digital Infobae, uno de los más visitados de la Argentina, dirigido a un público general y empresarial, apareció una de las críticas más elogiosas a Mi obra maestra, firmada por Alexis Puig, quien no sólo es crítico sino también cineasta. Si bien titula “Análisis de Mi obra maestra”, agrega, ya desde el inicio, un elogio a los actores principales “el duoFrancella-Brandoni funciona a la perfección.” El copete resume que se trata de una obra en solitario de Duprat, que “cuestiona los límites y el valor que se le da al arte” y nos recuerda que codirigió El ciudadano ilustre.
 
Dividida en párrafos brevísimos, la crítica nombra y caracteriza a los dos protagonistas, resalta la relación del director con su hermano y guionista, destacando que “conoce el paño a la perfección”, lo que le permite reírse de “los artistas de moda” - entrecomillado en el original. A diferencia de sus colegas Puig ve un “sólido retrato dividido en tres actos claros” y califica al film de “comedia casi costumbrista” que deriva en un drama y finaliza con una estafa. Destaca algunos aspectos técnicos del film, lo estridente de los colores y la belleza de los cuadros andinos y finalmente cierra afirmando que, aunque no es tan original como los trabajos anteriores y resulta algo previsible, la película “funciona”.
 
Lo primero que se torna evidente al comparar las críticas entre sí, es que las tres primeras tienen una extensión muy superior a la aparecida en Perfil. Se podría pensar que eso se debe a una cuestión de espacio, sin embargo el espacio que este medio no dedica al texto se cubre con fotos enormes, no sólo de la pareja principal, sino de Andrea Frigerio en la noche de estreno. Todos coinciden en la solidez y solvencia de los actores, en el aval que da al argumento el hecho de que el guionista sea el director del Museo Nacional de Bellas Artes y en el quiebre del estilo de autor que caracterizaba a los films de Duprat/Cohn. Resulta algo decepcionante que las afirmaciones no se respalden con razones ni con ejemplos. Maté es, sin duda, la mosca blanca del grupo, dado que su texto excede lo descriptivo y aporta comparaciones interesantes.
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